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Pretemporada en las Mayores.
Cada cual lucha por una plaza |
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Después de observarlo detenidamente en las prácticas, los Yankees de New York contrataron al cubano Andy Morales por 4,5 millones de dólares durante 4 años. Al conocerse la noticia, los primeros en abrazarlo fueron el Duque y el Duquecito Hernández. Para Andy, sus familiares y para todos los cubanos, ese contrato es como un sueño, ya que el antesalista habanero, desde 1998 hasta marzo del 2000, ganaba 17 dólares mensuales. Ahora, con su llegada a Norteamérica, su salario es de más de 100 000 dólares cada 30 días... El 15 de diciembre del pasado año hicimos un comentario en esta sección acerca de la pelota Mizuno 150, donde señalamos que la afición y los técnicos iban a estar expectantes con sus resultados, porque en la contienda precedente se había utilizado una pelota de "trapo", y como en Cuba se va de una banda a la otra, lo más seguro era que la nueva esférica botaría demasiado. Pues bien, cuando faltan más de 20 juegos a cada equipo, los pitchers de Las Tunas establecieron un récord en jonrones permitidos, con 102, sin imaginar hasta dónde podrán llegar. Estos cachumbambés del béisbol cubano, impiden que se pueda intentar escribir con seriedad acerca de los récords... Al fin, Gervasio Miguel, el tirador derecho de Isla de la Juventud arribó a 100 triunfos en series nacionales, al superar a Ciego de Ávila 9 x 5. La cosa no paró ahí, porque ya venció a Granma 8 x 4 y tiene 101 triunfos... Los peloteros cubanos que están en los diferentes campos de entrenamiento, buscando puestos en los equipos de grandes ligas, están dando el máximo en esta etapa donde cada lanzamiento, cada batazo o cada jugada al campo pueden ser decisivos, uno de los que más ha impresionado es el villaclareño Jorge Luis Toca, jardinero e inicialista de los Mets de Nueva York, que le está dando a la bola en la misma costura. Batea por encima de 400 y es líder en dobles, con cinco en diez juegos celebrados. El entrenador de bateo del conjunto, dice que trabajó con él en una nueva postura en el home y ello le ha dado resultado... Osvaldo Fernández, del Cincinnati, ha salido dos veces y está en forma estupenda, y otro que ha hecho dos comparecencias es el Duquecito; la primera vez lo hizo muy bien, pero en la segunda lo sonaron como a un piano. El Duque mayor, que trabajó también por segunda ocasión, salió del juego por presentar rigidez en el antebrazo derecho. Un examen de rayos X resultó negativo y ahora esperan por una prueba de resonancia magnética... Al habanero Vladimir Núñez, en 5,1 entradas con los Marlins le han pegado siete indiscutibles con una carrera sucia; al zurdo Michael Tejera no le ha ido bien: en dos innings le dieron tres imparables, entre ellos un jonrón, y Osmany Santana, estuvo en un juego con el Cleveland y alineó como segundo bate con un hit en cuatro turnos... Orestes Kindelán disparó su jonrón 14 en la serie nacional cubana y con esa conexión arribó a 467 bambinazos en su carrera. Por encima de él en esta campaña están varios peloteros, Michel Abreu con 19, Ariel Benavides y Oscar Macías con 18, Machado y Videaux tienen 17... Durante el fin de semana anterior, acompañé a Felo Ramírez y Tito Rodríguez, narradores de los Florida Marlins, en los juegos que efectuaron contra Montreal y Atlanta, en Viera y Melbourne, localidades situadas al norte de Miami. El embullo por la pelota en ambas localidades es extraordinario y los estadios son maravillosos. Felo, aparte de la narración, es un colega fuera de serie. Siempre tiene una anécdota de las miles que ha vivido y un chiste agradable a flor de labios... Corría el año de 1962 y al Superestadista en jefe se le había metido entre ceja y ceja ser pelotero a la cañona, y obligaba a árbitros, anotadores, jugadores y a todos los que tuvieran que ver con el béisbol a estar en el estadio del Cerro, después de las jornadas nocturnas, intentando mostrar sus habilidades beisboleras. En una ocasión que vino al bate, el árbitro principal era Juan José Izquierdo, un umpire de malas pulgas, pero de mente ágil. El pitcher hizo dos lanzamientos en las esquinas que eran strikes y rápidamente Izquierdo los contó estirando su mano derecha; pero el pitcher más por temor que por control volvió a repetir el envío en la esquina lejana, y entonces el umpire, con mucha calma, levantó su mano derecha y marcó el tercer strike, pero el comandante le dijo: "Chico, tú estás ciego, tú no ves que eso era bola afuera". Y el árbitro repostó: "No, comandante, yo no lo ponché, yo lo que le estaba señalando que era la cuarta bola y se fuera para primera".