El boxeo amateur cubano se halla ante una encrucijada, por más que los jerarcas del deporte en la Isla traten de edulcorar los hechos cruciales de la transformación.
El recién finalizado torneo Playa Girón acabó por confirmar los aires de cambio en el pugilismo cubano. Luego de la sustitución de Alcides Sagarra por Sarvelio Fuentes en el puesto de mando de la selección nacional, la afición tendrá que irse acostumbrando a nuevos rostros. Nuevas esperanzas para continuar la imagen de pujanza en la arena mundial.
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| Nuevos aires en el pugilismo cubano |
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La retirada de los pluricampeones Félix Savón y Juan Hernández Sierra, por llegar al límite de edad establecido por la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA); y el año de licencia que se le otorgó al superpesado Alexis Rubalcaba han dejado el espacio libre a fajadores en desarrollo, aunque sólo en el caso del primero puede hablarse de un seguro sucesor.
A pesar de ganar la medalla dorada en Sidney, Savón estaba enfrentando una mayor resistencia dentro de la Isla y debió echar mano al llamado extra de los campeones para sacar victorias agónicas ante rivales de poca monta. El prometedor Odlaniel Solís, quien se coronó en el Girón, llegó a ganarle fácil. Muchos consideran que Savón viajó a la ciudad australiana en consideración a sus años y prestigio.
Solís tiene de todo para llegar lejos en la división abandonada por el triple titular olímpico: poder aceptable, movilidad incesante y un golpeo rápido y preciso. Sin embargo, los sucesores de Juan Hernández Sierra y Rubalcaba tendrán que recorrer un largo camino antes de situarse como serios aspirantes a los cetros principales de la AIBA.
Los expertos consideran que las divisiones de cuidado son las de 57, 67 y más de 91 kilogramos, especialmente esta última, donde no se vislumbra ningún púgil con grandes perspectivas.
Es curioso que esto suceda en un peso en el que brillara Teófilo Stevenson. Siempre se creyó que Cuba hallaría hombres idóneos para retomar el legado del gran campeón. La temprana muerte de Roberto Balado, sucesor de Stevenson, dejó huérfana esta división que es la más seguida por los aficionados. Realmente, Rubalcaba nunca dio la talla y únicamente se imponía por su demoledora pegada, pero su total falta de técnica le impidió colgarse una medalla importante. Esta llamada "licencia" pudiera bien ser un camuflaje para un retiro impuesto por la comisión nacional de la disciplina.