| Agua pasada no mueve pensiones |
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| El que no trabaja no come. ¿Y el que trabaja? Una mirada a la Seguridad Social en Cuba. |
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| por CLAUDIA MáRQUEZ LINARES |
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Los ancianos han sido los más perjudicados por la crisis económica que afecta nuestro país por más de una década. Puede verse por doquier a los jubilados vendiendo las cajetillas de cigarros "de la cuota", café o pasta dental para ganarse unos pesos e ir sobreviviendo.
La mayoría de ellos recibe una pensión que no rebasa los 80 pesos mensuales (unos 4 dólares), de ahí la precariedad de su existencia. La ración alimenticia garantizada por el Estado sólo consiste en 6 libras de arroz, 10 onzas de algún frijol, 6 huevos, una lata de jurel, 80 gramos diarios de pan y tres libras de azúcar refinada y tres de cruda. Recientemente el Estado anunció que de éstas, una sería sustituida por media libra de aceite al mes. Una mejora entre comillas.
La mayoría de los productos básicos sólo pueden adquirirse en dólares, a precios elevados. Los ancianos que no pertenecen a familias que se benefician de las remesas que provienen del exterior viven en condiciones lastimosas.
Graciela Lawton tiene 82 años. Ha trabajado durante 40. Recibe una pensión de 80 pesos. En su vivienda no hay televisor. Su ventilador tiene más de 20 años. "Salen buenos", me dice mientras señala con el dedo al aparato, ubicado sobre una silla.
Graciela cuenta que en tiempos del capitalismo podía comer en cualquier restaurante: "Me acuerdo de la langosta catalana, costaba 80 centavos y el arroz con pollo un peso. Ahora con ese dinero no se puede comprar nada. Los que valen son los dólares".
Como Graciela vive la mayoría del millón 400 mil jubilados de todo el país. La creciente dolarización impide que los réditos que aportan las empresas y demás personas jurídicas sean suficientes para pensiones y jubilaciones. Por esta razón el Estado debe aportar un tercio de los 1 700 millones de pesos que requiere la Seguridad Social para estos pagos.
A estas carencias se suman otras más difíciles de solventar. Las personas de la tercera edad son las que más se enferman. A pesar de que, según el Gobierno, Cuba es una potencia médica, la producción de medicamentos es deficitaria. Las medicinas también pueden encontrarse en el mercado negro o en dólares. Muchos ancianos para adquirirlos se ven precisados a vender algunos artículos de su canasta básica para obtener otros ingresos. Sin lugar a dudas, la seguridad social en lo que respecta a los jubilados es una falsedad más, sobredimensionada por la propaganda del régimen.

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