| Nuevo curso, retos permanentes |
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| La estatización absoluta del sistema de educación: un freno para el desarrollo del conocimiento y del crecimiento cultural en Cuba. |
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| por LEONARDO CALVO CáRDENAS |
Parte 1 / 2 |
Ha comenzado un nuevo curso escolar. Alrededor de dos millones de cubanos de distintas edades se encaminan cada día a las aulas en busca de instrucción y conocimiento.
Este momento es crucial para cada nación con aspiraciones de civilización y progreso. Si en algo coinciden políticos y especialistas es en la importancia capital del desarrollo educacional para enfrentar los retos enormes e irrecusables que la compleja vida moderna impone a los individuos y a las sociedades.
Para asumir tales retos, la educación, además de laica y pluralista, debe ser universal en dos acepciones fundamentales: todos los individuos —sin distinción ni exclusiones— deben tener pleno acceso a la instrucción académica, que en un sentido más amplio significa el acceso de todos a través de este sistema a los más altos valores y conocimientos acumulados por la humanidad; valores y conocimientos que deben transmitirse y asimilarse lejos de estrechos esquemas ideológicos o confesionales.
Sin soslayar la responsabilidad que asiste a los Estados en el alcance y calidad de la educación, debe cuidarse con celo extremo la participación que la sociedad civil y la familia deben tener en un tema que por su importancia está en el centro de los debates y cuestionamientos que en las naciones democráticas buscan el perfeccionamiento incesante del sistema educacional.
La gratuidad, la universalidad y la plena cobertura estatal de los servicios de instrucción han sido, por décadas, una de las principales banderas propagandísticas del Gobierno de La Habana.
Pero también nuestro sistema educacional ha sentido los efectos de la fractura socioeconómica sufrida por nuestro país, que durante mucho tiempo dependió de las "ventajas" de una relación privilegiada con el disuelto campo socialista europeo.

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