c u b a e n c u e n t r o . c o m
Encuentro en la red - Diario independiente de asuntos cubanos
Año II. Edición 167. Martes, 24 julio 2001


 

Música / Semblanzas

Nicolás Reinoso
por JOAQUíN ORDOQUI GARCíA, Madrid

El nombre que sirve de título a esta semblanza seguramente desconcertará a muchos lectores, incluso a indiscutidos melómanos. Saxofonista (tenor y soprano) y flautista, fue director de algunas de las pocas agrupaciones de jazz que había en La Habana durante los años 70 y 80. Con mucho esfuerzo y venciendo reticencias y prejuicios, logró, además, que sus grupos ocuparan su espacio natural: night clubs y bares adonde concurríamos, casi en peregrinación, quienes gustábamos de ese maravilloso género y que no éramos precisamente multitud. Tuvo, también, su hora de gloria, que hubiera hecho innecesarias tantas aclaraciones, pero que le fue arrebatada por los funcionarios de un sistema diseñado para castrar ensoñaciones, sobre todo cuando éstas provenían de individuos sospechosos, es decir, de todos aquéllos que no estaban prestos a la genuflexión y al ditirambo.

Nicolás Reynoso

Sirva pues esta nota para reconocer el trabajo de un músico que fue, en Cuba, mucho menos de lo que pudo ser y no precisamente por falta de tesón o de talento.

Nicolás Reinoso nació el 1 de mayo de 1939, en uno de los barrios más populares de La Habana, muy cerca de la legendaria Plaza del Mercado. Pese a su humilde procedencia –y quizá gracias a la influencia de un padre sumamente estricto–, realizó estudios musicales en el Centro Especial de Música, primero y en el Conservatorio Municipal de La Habana, después.

Fue músico de atril de varias agrupaciones, hasta que se dedicó a formar sus propios grupos a principios de los 70, si mi memoria no me falla.

Sin llegar al virtuosismo, en su forma de interpretar había una delicadeza y un buen gusto que muchos quisieran para sí y que lo colocaba entre los mejores jazzistas cubanos. Tampoco Miles Davis era un virtuoso de la trompeta y fue uno de los músicos más grandes de todos los tiempos. Como director de agrupaciones, no sólo contribuyó a mantener vivo el jazz, sino que introdujo en Cuba algunos de los nuevos sabores que se producían en los Estados Unidos, como lo mejor de Palmieri y el primer Chick Corea.

¿Cómo poder olvidar las madrugadas de los lunes en el Johnie's Dream (infelizmente rebautizado por las autoridades como Club Río), donde se reunía a descargar con algunos de los mejores músicos de la Isla? ¿O el placer que significaba ir al bar Las Antillas (felizmente bautizado por el público como Las Cañitas) a beber un ron collins mientras que el grupo de Nicolás llenaba las noches de excelente música en una Habana que luchaba denodadamente por mantener vivo su legendario legado, nocturno y musical?

A principios de la década de los 70 se crea una de nuestras más conocidas agrupaciones musicales: el "todos estrella" Irakere, con músicos de la talla de Chucho Valdés, Paquito D'Rivera, Enrique Pla y Arturo Sandoval, por sólo mencionar a los más destacados. El grupo introducía los tambores batá y el chequeré, en un sabroso complejo rítmico donde se fundían lo mejor de la tradición jazzística y zonas poco exploradas de la música cubana.

Cuatro años después, Nicolás Reinoso decide iniciar un experimento acaso inspirado en Irakere, pero desde una concepción sonora completamente distinta.

Recuerdo el entusiasmo de Nicolás cuando descubrió a un grupo de jóvenes intérpretes egresados de la Escuela Nacional de Arte y la generosa forma como reconocía sus habilidades. Es más, recuerdo la noche en que escuché por primera vez a la todavía no oficial agrupación. Fue, claro está, en el Johnie, en 1977, y Nicolás me pidió que oyera con particular atención a José Carlos Acosta, saxofonista que por entonces rondaba los 16 años. Recuerdo, también, que le comenté que pocos podían tocar así a esa edad y Nicolás, siempre aspavientoso, se paró y me dijo: "¿A esa edad? ¡Ya quisiera yo tocar así ahora, compadre!". Creo que muy pocos artistas son capaces del ejercicio de honestidad que significa reconocer, con 38 años, que un joven de 16 lo supera en el ejercicio de su instrumento y hacerlo, además, con esa alegría y buen humor que siempre lo han caracterizado.

El grupo Afrocuba estaba compuesto, además, por Fernando Acosta, René Luis Toledo, Hernán López-Nussa, Roberto García, Ángel Luis López, Tony Valdés (su baterista de siempre), Mario Luis Pino y Anselmo Febles, cantante. Hacían una música realmente novedosa, donde se mezclaba con eficiencia los sabores de la música más afrocubana –entre ellas la abakuá– con la vanguardia jazzística. Las obras eran de compositores del propio grupo y la mayoría pertenecía a José Carlos Acosta, a quien Nicolás no se cansaba de alabar.

Un año después de fundado, el grupo Afrocuba ganó el Primer Premio del Concurso de Música de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y ahí comenzaron los problemas.

Nunca sabré exactamente por qué, Reinoso fue siempre persona non grata para los funcionarios relacionados con el espectáculo. Además, lo segundo que ocurría después de que una formación triunfaba en Cuba era que comenzaban las giras en el extranjero, pecaminoso territorio allende nuestros mares. Y, ya se sabe, detrás de cada gira estaba el temor de que los artistas, un tanto hartos de las estériles bondades del sistema, se "quedaran".

El caso es que el triunfo de Afrocuba desató una asquerosa maniobra para quitar a Nicolás de en medio, lo que se logró gracias a la complicidad de algunos miembros del grupo.

A partir de entonces nada sería igual, y aunque Nicolás Reinoso continuó luchando (es un luchador nato) y haciendo música (lo único que sabe y le interesa hacer), la experiencia con Afrocuba lo marcó definitivamente. Se mantuvo en un discreto segundo plano, sin buscar una nueva hora de gloria en Cuba, que sabía imposible.

No sé exactamente cuándo, se integró a la diáspora y ahora radica en Uruguay.

Hoy Internet me ha deparado muy buenas noticias: está logrando en el Cono Sur lo que su propio país le negó.

Quiero dejarlos con algunas de esas noticias:

Culmina esta noche el Segundo Festival Internacional de Jazz en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano (José Berges, 297), con un show que comenzará a las 20:30 y que presentará al trompetista uruguayo Daniel Lencina y el saxofonista cubano Nicolás Reinoso, ambos acompañados del grupo de Carlos Schwartzman.

Hablando de José Reinoso, tecladista uruguayo:

He was also the pianist of the most important Latin Jazz band in Uruguay, "Latin Sur", led by Cuban saxophonist Nicolas Reinoso, ex member of Afrocuba.

URL: http://arch.cubaencuentro.com/musica/semblanzas/2001/07/24/2738.html

 

(c) 1996-2003
Asoc. Encuentro de la Cultura Cubana
http://www.cubaencuentro.com
E-Mail: enlared@encuentro.net