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Encuentro en la red - Diario independiente de asuntos cubanos
Año III. Edición 456. Lunes, 23 septiembre 2002


 

Cultura / La biblioteca de Babel

Gustavo Pérez Firmat: 'Maldición eterna a quien me lea'
por C. E. D., Miami

Biblioteca

Destacado poeta, novelista y profesor universitario, Gustavo Pérez Firmat es conocido, sobre todo, por su obra ensayística. Libros como Literature and Liminality, The Cuban Condition, Vidas en vilo y Cincuenta lecciones de exilio y desexilio le han ganado un sólido prestigio en el mundo académico de Estados Unidos, en donde sus provocadores juicios suelen levantar polémicas. Con Pérez Firmat se inicia esta nueva sección, en la que, siempre con el permiso de los entrevistados, emprenderemos un recorrido por ese acto de fe que, para Víctor Hugo, es toda biblioteca.

¿Cuántos libros tiene tu biblioteca?

Mary Anne, que tiene mejor ojo que yo, dice que más de 2500. Pero están regados por la casa y no todos son míos; la mitad son de ella y algunos los tengo prestados de diversas bibliotecas. Y claro, el que tenga 2500 libros en casa no quiere decir que los haya leído. Me gusta comprar libros que nunca tendré la oportunidad, ni siquiera las ganas, de leer. Siempre he creído que la compañía de un libro puede ser tan beneficiosa como su lectura. Hace meses tengo en mi mesita de noche Rembrandt’s Eyes, de Simon Shama; Caracol Beach, de Eliseo Alberto; The Work of Mourning, de Derrida; El exilio indomable, de Álvaro Vargas Llosa; y una novela de Javier Marías cuyo título no recuerdo. Cuando me canse de verlos a mi lado, de que me susurren al oído mientras duermo, les buscaré espacio en algún estante y otros libros igualmente destinados a la no-lectura ocuparán su lugar.

¿Cómo los tienes organizados? ¿Por autor, por tema, por área lingüística o indiscriminadamente?

Por idioma. Los escritos en castellano están en mi estudio, santuario hispanófilo; los demás en la sala, los dormitorios, la cocina, etcétera. Aunque a veces me da por mudarlos para que no se aburran, y cambiarle el disco a la música de las esferas.

¿Tienes un sitio específico para los libros escritos por ti, lo que pudiera llamarse tu egoteca?

Todo el que entra a mi casa inmediatamente ve dos cosas: un afiche de la Fundación (leyenda: "Somos un solo pueblo") y un librero con mis libros (ejemplares múltiples, para llenar los dos anaqueles). Buenos, malos o regulares, los escribí yo y me siento orgulloso de haberlo hecho.

¿Sigues un criterio racional a la hora de comprar libros o te dejas llevar por el impulso?

Sigo diversos criterios. El utilitario (me hace falta para algo que escribo o enseño). El estético (me gustó la portada o la foto del autor). El educativo (me interesa el tema). El caritativo (para regalar). Y hasta el moral (para mi superegoteca).

¿Qué haces para controlar la superpoblación, la cantidad excesiva de volúmenes?

Es como con la familia, siempre hay un rinconcito donde alojarlos.

¿Cuál es el ejemplar más valioso de tu biblioteca?

En términos monetarios, ninguno. ¿Cuáles quiero más? La ciudad y las sierras, de Eça de Queiros, Edición Austral, uno de los primeros libros que leí por placer y por gusto. Oasis, de Buesa, Edición Cursi, circa 1972, con portada azul celeste y dibujos de ramilletes de flores, Cupido de mi primer amor. La vida sencilla, de Wagner, uno de esos libros que no he leído pero era de mi abuelo Firmat. The Complete Poems, de E. E. Cummings, afrodisíaco de mi amor definitivo.

¿Hay libros de los cuales tienes más de una edición?

Los míos.

¿Cuál es el libro que más veces has releído?

Hay libros que he releído docenas de veces para mis clases, pero no sé si eso cuenta. Releídos sin obligación, tal vez Emma, de Jane Austen, o The Great Gatsby, de Fitzgerald. También está la categoría de libros que más veces no he leído o releído; o sea, aquéllos que he estado a punto de leer en muchas ocasiones sin llegar a hacerlo: El ingenio, de Moreno Fraginals, y La guerra y la paz, de Tolstoi.

¿Acostumbras prestar libros a tus amigos?

No, porque no me los piden.

¿Devuelves los libros que te prestan?

Sí, porque vienen de bibliotecas públicas y si no los devuelvo me hacen pagar por ellos.

¿Tienes un lugar determinado para leer?

En mi estudio hay un butacón donde leo, escribo y pienso en las musarañas. Pero las lecturas más placenteras las hago en la cama. Mary Anne y yo tenemos la costumbre de leer en voz alta por las noches. Es nuestra versión de lo que en inglés se llama foreplay y que en español, o por lo menos en Miami, no tiene nombre y tal vez no existe. Como ella no sabe español, siempre leemos en inglés; nuestras lecturas favoritas son novelas inglesas del siglo XIX (las Bronte, George Eliot, Meredith, Thackeray, Henry James). De vez en cuando nos aventuramos a cruzar el Atlántico y desembarcamos en Edith Wharton o Fitzgerald. Una vez llegamos hasta Hemingway, pero la lectura de Across the River and Into the Trees casi termina en divorcio. Ahora estamos leyendo Persuasion, de Jane Austen.

¿Sueles subrayar y anotar los libros que lees?

Tengo esa mala costumbre. Incluso con libros que no son míos. Hay centenares de libros dispersos en las bibliotecas universitarias de Estados Unidos desfigurados por mis anotaciones. Pero siempre las escribo a lápiz para que algún lector futuro, si quiere, las pueda borrar. También me gusta anotar las anotaciones de lectores previos del mismo libro. "¡Esto es brillante!", pone alguien al margen de un párrafo de Fulano Famoso o Mengana de Moda; "B. S." ["Mierda"] acoto yo parcamente.

¿Eres monógamo para leer o sueles leer más de un libro a la vez?

Diría que soy más bien promiscuo, pero sin llegar a la consumación del acto. Como casi siempre leo o para preparar mis clases o por algo que estoy escribiendo, este tipo de lectura no me exige "dispararme" el libro o el ensayo de principio a fin. De modo que a veces en una tarde leo varios libros sin haber leído ninguno. La verdad es que he leído muy poco. Parece un alarde, pero no lo es. Quisiera leer más, que me gustara más la lectura. Pero me gusta más escribir que leer. Y también me gusta más ver televisión que leer. Mi salvación son unas antenas internas que me llevan a encontrar las cosas que me nutren o me inspiran o me hacen falta sin tener la necesidad de leer libros enteros.

Por último, si alguien te pidiera ayuda para iniciarse en la lectura, ¿qué diez títulos le recomendarías leer?

Permíteme que cambie la pregunta y te haga una lista negativa de lectura, o sea, libros que nunca nadie jamás por ninguna razón y por ningún motivo debe leer: Ulysses (un bodrio, digan lo que digan); cualquier libro de Foucault o de John Grisham (más o menos lo mismo); todo Carpentier (no sabe escribir); los cuentos de Cortázar (escribe bien pero fue un cabrón); auto-traducciones al inglés de Cabrera Infante (chistes devenus pujos); todos los ensayos de Joan Didion (producen migrañas); ninguna novela española del siglo XIX (quitan el apetito); la prosa de Martí (suena linda pero hace daño). Tampoco recomiendo la lectura de ningún libro que contenga más de dos de las siguientes palabras (en cualquier idioma): globalización, postcolonialismo, hegemónico, Deleuze (o Guattari), Rigoberta (o Menchú), proyecto, posicionalidad, periférico, subalterno, trans-nacionalismo, modernidad y postmodernidad. Por último, maldición eterna a quien lea tan siquiera una página (menos ésta) de un tal Gustavo Pérez Firmat.

URL: http://arch.cubaencuentro.com/cultura/bibliodebabel/2002/09/23/9963.html

 

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