Martes, 02 abril 2002 Año III. Edición 335 IMAGENES PORTADA
Opinión
Canciller Castañeda en la mirilla

Los sucesos de la embajada de México en La Habana, ¿un incidente prefabricado por Castro?
por MIGUEL RIVERO, Lisboa  
Brigadas
Embajada de México en La Habana. 'Brigadas de
Respuesta Rápida' castristas. Permiso para matar

Desde mucho antes de tomar posesión de su cargo como ministro de Asuntos Exteriores en México, Jorge Castañeda era una figura a la cual las autoridades cubanas profesaban manifiesta antipatía o una hostilidad nada disfrazada.

Castañeda había sido el autor de la biografía de Ernesto Che Guevara en la que mejor se analizan y desmenuzan las extrañas circunstancias de su muerte en Bolivia, tras ser en la práctica abandonado a su suerte por Fidel Castro.

Los incidentes que ahora se producen en la Embajada de México en La Habana, a la que un grupo de jóvenes cubanos logró penetrar después de estrellar un autobús contra las puertas del inmueble, indican que se tiene en la mirilla a Castañeda.

El hecho fue justificado debido a declaraciones de Castañeda en Miami, al inaugurar la Casa de México. "Las puertas de la embajada (en Cuba) están abiertas a todos los ciudadanos cubanos, del mismo modo que lo está México", había dicho el canciller.

Si los incidentes originales de la Embajada de Perú, en 1980 —cuando seis individuos pidieron asilo tras arrasar con la posta de los policías que la custodiaban—, daban la sensación de un hecho espontáneo, en este caso todo tiene el aspecto de un problema diplomático prefabricado, con el claro objetivo de poner en crisis al ministro mexicano.

Castro podrá argumentar ante el presidente mexicano, Vicente Fox, que fueron las declaraciones "irresponsables" de su ministro y la transmisión de las noticias por Radio Martí los detonantes de la crisis, y hasta puede amenazar, como en otras ocasiones: "Si tienen las puertas abiertas para los que quieran marcharse, digan cuántos quieren, pueden ser miles".

Las Brigadas de Respuesta Rápida, uniformadas con camisetas rojas y armadas con palos, parece que ya estaban preparadas para el show, culminado con la llegada fulgurante de Castro en un jeep militar, dispuesto a dirigir personalmente una nueva operación de este género.

Ya el pasado año, al defender con vehemencia en Ginebra la universalidad de los derechos humanos, Castañeda fue acusado por La Habana de "promover" una moción de condena contra el régimen cubano.

Ahora, el ministro mexicano tuvo la osadía de recibir en la Casa de México en Miami a representantes de las organizaciones de exiliados cubanos y proclamar que sería un lugar abierto a todas las opiniones de los hispanos allí residentes.

Para Fidel Castro, que en el arte de transformarse de estadista en matón amenazante es un maestro, el ministro mexicano había pasado los límites y llegaba la hora de darle una lección.

A partir de este incidente (y quizá ya no por primera vez), el Gobierno de La Habana moverá todos los resortes internos en México para hacer rodar la cabeza de Castañeda, elemento que "enturbia" las relaciones entre los dos países, que este año cumplen su centenario.

Todo indica que éste es el objetivo del incidente. Los gobiernos democráticos que en algunas ocasiones han acogido a personas disidentes, o cuyos gobiernos han adoptado a veces posiciones que el régimen considera una injerencia en sus asuntos internos, ya sufrieron antes este tipo de amenazas, con la introducción en su sede de ciudadanos cubanos que verdadera, o supuestamente, piden asilo político.

Resulta tarea fácil disponer de varios elementos provocadores, generalmente oficiales de la propia Seguridad del Estado, para que asuman este papel. El resto es el juego diplomático de presiones, amenazas y chantajes. Hay que reconocer la gran experiencia del Gobierno de La Habana en generar este tipo de incidentes.

Ahora le tocó el turno a la Embajada de México, pero el verdadero objetivo es su ministro de Asuntos Exteriores. ¿En el argot interno de los servicios secretos cubanos será ésta la "Operación Castañeda"? Algún día se sabrá la verdad.


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