Viernes, 03 agosto 2001 Año II. Edición 175 IMAGENES PORTADA
Opinión
Fariseísmo de nuevo tipo

por JORGE L. DE LA PAZ, Portland, Oregon Parte 1 / 2

Los diccionarios definen a un fariseo como un hipócrita, especialmente el que aparenta una piedad que no tiene. La semántica de este vocablo se remonta a los orígenes del judaísmo para denominar aquellas sectas que afectaban rigor y austeridad. Tal vez, por ser los cubanos una especie de judíos tropicales, privados de su tierra y con más de dos millones de almas errantes por el mundo, vemos cómo de nuevo surge ante nuestros ojos un tipo de fariseo contemporáneo. Trataremos de esbozar quiénes son y por qué surgen.

Los 42 años de dictadura castrista no sólo han destruido la economía del país, sino, y peor aún, los valores éticos y formas de la conciencia social entronizados en la idiosincrasia del cubano durante un proceso de más de 500 años de formación de la nacionalidad. La religión, como expresión de esa conciencia social, mezcla del catolicismo con diversas creencias y cultos africanos, hizo al cubano un ser de fe sincrética. Sin embargo, pese a esta amalgama de rituales y deidades, siempre prevalecieron ciertos valores en la sociedad, que parecían inmutables, hasta que una ideología con fuerza de religión fundamentalista sustituyó el credo consuetudinario por las doctrinas marxistas-leninistas, siendo este fenómeno la génesis del fariseísmo contemporáneo cubano.

Desde comienzos de la década del 60, a aquellos que osaron continuar profesando su fe o desafiar al totalitarismo comunista, la "revolución" se encargó de acallarlos. Posteriormente, los métodos represivos de sometimiento se hicieron más sofisticados, aunque no por ello menos inhumanos.

En Cuba, cada ciudadano, al nacer, tiene un expediente político que lo acompañará mientras viva y que, aún después de la muerte, puede afectar a su familia. De éste dependerá el acceso a la educación en las escuelas vocacionales, el ingreso a la universidad y la elección de carreras, dónde trabajará, y hasta si tendrá derecho o no a comprar un efecto electrodoméstico. En otras palabras, en dependencia del grado de sumisión hacia el régimen, ya sea aparente o real, podrá o no ser parte de la sociedad y sobrevivir.

Para determinar los elegidos a disfrutar del paraíso socialista, en este documento se consigna quiénes son los padres, la "actitud revolucionaria" de éstos y del individuo, si tiene creencias religiosas o manifestaciones de "diversionismo ideológico" (desde gustarle el rock hasta usar una gorra con el logotipo de un equipo de béisbol profesional), y un sin fin de detalles frívolos, tales como si mantiene o no correspondencia con familiares y amigos en el extranjero. Por supuesto, que estos mecanismos represivos trajeron nefastas consecuencias. La fundamental y más crítica, sin dudas, ha sido el Síndrome de la doble moral, o sea, decir y pretender exactamente lo contrario de lo que sentimos o quisiéramos como único recurso para subsistir.

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