| Se retira Alex Fernández |
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| por JORGE EBRO |
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El destino ha sido tan cruel con Alex Fernández que no le ha quedado otro remedio que retirarse. Tras cuatro años perseguido por dolores y lesiones, le ha llegado la hora de reconocer que su vida como pelotero activo ha llegado a su término. Es el final de lo que pudo haber sido una leyenda.
Sin poder aguantar las lágrimas, Fernández —hijo de padres cubanos— anunció oficialmente su retiro en la que fuera su casa, el Pro Player Stadium. Los Marlins de la Florida, no tuvieron otro recurso que darle un abrazo de despedida y desearle buena suerte en su vida futura, con lo que se siguen alejando las posibilidades de que los Peces pudan contar con un lanzador experimentado. Es lamentable. A los 32 años, Fernández podría haber aportado muchas victorias a un conjunto que necesita desesperadamente de un pitcheo más profundo.
La leyenda negra comenzó en 1996, dejó sus años buenos con los Medias Blancas de Chicago para venir a jugar en su patria chica. Sus primeros siete años en Grandes Ligas fueron exitosos y ya se hablaba de él como de uno de los más efectivos lanzadores de las Mayores. Saludable como un roble, nunca estuvo lesionado. De ahí que los Marlins lo firmaran por un período de cinco años y 35 millones de dólares.
Sin embargo, en 1997, su primera temporada en Florida, el cubanoamericano sufrió una fuerte lesión en el rotor del hombro derecho que desde ya puso en peligro su continuidad en el montículo. A Fernández no le quedó otro remedio que observar desde el banco cómo los Marlins, guiados por el entonces novato Liván Hernández, ganaban la Serie Mundial.
Posteriormente, perdió toda la temporada de 1998 y en 1999 sólo lanzó 141 innings, aunque realizó tres estancias en la lista de peloteros inhabilitados debido a resentimientos de la misma lesión. En esa temporada obtuvo la victoria por segunda ocasión en un juego inaugural y tuvo foja de 4-4, con un tremendo éxito el 6 de mayo, pero ése fue el último juego de su carrera.
Ahora, un Fernández entristecido confiesa que ha llegado el día en que tiene que pensar en el futuro y seguir adelante. Es penoso que haya sido así. Realmente tenía madera para mucho más. Era un lanzador inteligente, disciplinado y maduro, que ha sido vencido por la mala suerte más que por los batazos de algún poderoso enemigo.

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