| Nuevos litigios en torno a la Fundación |
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| por IVETTE LEYVA MARTíNEZ |
Parte 1 / 2 |
El cierre de la La Voz de la Fundación y la demanda presentada contra un ex empleado que presuntamente trató de apoderarse del nombre de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), han vuelto a poner en primer plano las disputas en torno a la más poderosa organización del exilio.
La Voz de la Fundación, que trasmitía en onda corta hacia Cuba, cerró debido a sus altos costos y falta de efectividad, aseguró Joe García, director ejecutivo de la FNCA, organización que patrocinaba la emisora radial.
La Voz comenzó sus trasmisiones hacia Cuba en 1989, y difundía entrevistas con disidentes y periodistas independientes que residen en la isla.
La popular periodista Ninoska Pérez Castellón era la marca distintiva de La Voz, y renunció a la FNCA hace dos meses, alegando, entre otras razones, el anunciado cierre de la emisora.
Al menos 20 miembros de la junta ejecutiva de la FNCA le siguieron los pasos pocos días después, creando una crisis dentro del influyente grupo de cabildeo. Los disidentes de la FNCA alegaron discrepancias con la forma en que funciona la organización, y acusaron entre otras cosas a su actual presidente, Jorge Mas Santos —hijo del fundador, Jorge Mas Canosa— de usar un estilo "dictatorial".
"Hiere tanto, y lo peor es que lo hicieron el día del cumpleaños de Jorge Mas Canosa [1939-1997]. Ese proyecto significaba mucho para él. Ellos han destruido la labor de Jorge Mas Canosa y otros muchos hombres y mujeres que dedicaron sus vidas a la Fundación", dijo Pérez al conocer la noticia.
Pero García negó que el cierre de La Voz de la Fundación fuera definitivo, y agregó que actualmente se exploran otras vías para llegar a Cuba de forma más efectiva.
Citando razones concretas, el joven director ejecutivo de la FNCA dijo que la emisora le costaba a la organización entre 500.000 y 600.000 dólares anuales, pero que a pesar de ello tenía una audiencia muy pequeña en los últimos años, en gran parte porque estaba siendo interferida por el gobierno de La Habana.
Pérez Castellón refutó esos argumentos. "Eso es mentira. El no sabe cómo medir una audiencia y nunca lo ha intentado. Estábamos llegando a la gente, y lo que es más importante, le estábamos dando una voz al pueblo cubano".

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