| Castro acusa a Fox de mentiroso: tensión en las relaciones entre ambos países |
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AFP/ Fidel Castro divulgó este lunes la grabación de un diálogo telefónico que mantuvo con el presidente mexicano, Vicente Fox, donde éste le pide que limite su presencia en la Cumbre para el Desarrollo en Monterrey y evite un encuentro con el mandatario estadounidense George W. Bush, un hecho que había sido negado por el jefe de Estado mexicano.
En México, "todos mentían a diestra y siniestra" al negar la denuncia cubana de que Castro se retiró intempestivamente de Monterrey a petición de las autoridades mexicanas, que habrían sido supuestamente presionadas por Estados Unidos, dijo Castro en una conferencia de prensa.
El gobierno mexicano salió al paso de las declaraciones a través del portavoz presidencial Rafael Elizondo, quien no desmintió los hechos planteados por Castro, pero dejó en claro que "México considera inaceptable que las autoridades cubanas hayan violado la privacidad de la conversación entre ambos mandatarios, rompiendo con ello un acuerdo de confianza y de buena fe".
Sin embargo, Elizondo señaló que "el gobierno de México independientemente de anécdotas y episodios como éste continuará con sus relaciones diplomáticas con la República de Cuba".
En el diálogo grabado entre los mandatarios, que habría ocurrido el 19 de marzo pasado, Fox le solicita a Castro que limite su participación en Monterrey al día jueves (21 de marzo) y que regrese a La Habana esa misma noche para evitarle "complicaciones".
Al comentar las actividades previstas en el cónclave, Fox le dice a Castro: "inclusive te ofrezco y te invito a que estuvieras en ese almuerzo (del jueves), inclusive que te sientes a mi lado, y que terminado ese evento y la participación, digamos, ya te regresaras".
Y añadió: "Y que me dejarás libre —y es la petición que te hago— el viernes, para que no me compliques el viernes", día previsto para la llegada a Monterrey del presidente Bush y su comitiva.
Pero según la grabación, Fox habría ido aún más lejos y ante la pregunta de Castro sobre "¿en qué más puedo servirle?", el mandatario mexicano le respondió: "Pues básicamente no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush" en la alocución que Castro pronunciaría ante el plenario de la Conferencia.
El incidente de Monterrey tensó las centenarias relaciones entre México y La Habana, sacudidas a principios de marzo cuando un grupo de personas tomó por asalto la embajada mexicana, reclamando emigrar de la Isla, tras malinterpretar declaraciones del canciller mexicano Jorge Castañeda efectuadas en Miami.
Pero hubo otros dos hechos que "obligaron a Cuba" a tomar esta inusual decisión de divulgar una conversación privada entre dos mandatarios, explicó Castro.
Una fue que México calificó a las autoridades cubanas de "mentirosas" al negar la denuncia de La Habana de que Castro fue obligado a retirarse anticipadamente de Monterrey, y "la gota que colmó la copa", dijo Castro, fue el voto mexicano contra el régimen en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el viernes en Ginebra.
La Habana fue exhortada por la Comisión a realizar esfuerzos para avanzar en los derechos cívicos y políticos de sus ciudadanos y permitir la visita a la Isla de un enviado de la Alta Comisionada de DDHH, en una resolución apoyada por México y otros países latinoamericanos y rechazada por el régimen cubano.
"Lo más grotesco es que se nos quiso sobornar y comprar nuestro silencio", afirmó Castro, al revelar que el embajador mexicano en La Habana, Ricardo Pascoe, le comunicó que su Gobierno estaba dispuesto a vender petróleo a la Isla para reemplazar el que le suministraba Venezuela, afectada en ese momento por el fugaz golpe de Estado que depuso al mandatario Hugo Chávez por unas horas.
"Nos repugnaba la cínica maniobra de engaño con la que pretendían neutralizar nuestra protesta contra la fechoría que iban a cometer en Ginebra. Le dimos fríamente las gracias y no mostramos el menor interés por la hipócrita oferta", indicó.
Las revelaciones de Castro pusieron en el ojo de la tormenta a las sólidas relaciones entre México y La Habana, que el mes próximo cumplen 100 años ininterrumpidos de vínculos entre ambos países, pero "había que dejar al descubierto a los autores de tantas mentiras y engaños", se justificó Castro.

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