| Arquitecto cubano hace historia en Harvard |
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| por IVETTE LEYVA MARTíNEZ, Miami |
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La exclusiva universidad estadounidense de Harvard tiene ahora un profesor comunista de Cuba, por primera vez en las últimas cuatro décadas.
Mario Coyula Cowley, jefe del Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital, impartirá este semestre dos clases en la Escuela Superior de Diseño de Harvard: Arquitectura y urbanismo de La Habana y Estudio del Malecón habanero, retribuidos con un salario de 50.000 dólares.
En su puesto de director de la agencia estatal que presta atención a la conservación y urbanización de lo que queda en pie de La Habana, Coyula gana el equivalente de 35 dólares al mes.
El renombrado arquitecto participó en la insurrección contra la dictadura de Fulgencio Batista en su época de estudiante de la Universidad de La Habana, y ahora defiende fervorosamente el sistema implantado por Fidel Castro.
Es doctor en Ciencias Técnicas, profesor titular del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (conocido como CUJAE), y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha publicado varios libros y ofrecido conferencias en numerosas universidades de todo el mundo.
Coyula, quien llegó con su esposa e hijo a Cambridge, estado de Massachussets, donde está enclavada Harvard, es uno de los privilegiados cubanos con el beneficio de viajar fuera de Cuba llevándose consigo a su familia.
Defensor de un sistema unipartidista, y a pesar de haber viajado antes al extranjero, aún se sorprende con la variedad de opciones en el capitalismo. "Hay demasiadas", declaró al diario Boston Globe. "Uno va al supermercado y hay 80 tipos diferentes de cereales cuando uno simplemente busca avena". También apuntó hacia la presunta deshumanización de sistema: "Uno hace una llamada telefónica y termina hablando con una máquina cuando busca a una persona".
Pero además, Coyula está seguro de que el sistema de salud cubano es superior al de Estados Unidos, donde "tu plan de salud cubre algunas medicinas, otras no, mientras en Cuba todo es gratis". Posiblemente el prestigioso arquitecto recibe atención médica en el CIMEQ o en otros centros para privilegiados. El sistema de salud cubano —bien lo saben los de adentro— está hecho trizas, y las medicinas, cuando se encuentran, no son gratuitas.
Coyula se encuentra en Harvard gracias a medidas de relajamiento al embargo económico implementadas por el gobierno de Bill Clinton, que en 1999 permitió a universidades estadounidenses pagar generosos salarios a profesores cubanos residentes en la Isla, por primera vez desde la implantación del embargo.
Con el dinero que ganará en Harvard —más que el que ganaría en toda su vida trabajando como empleado del régimen cubano— planea reemplazar su viejo automóvil soviético Lada y hacer arreglos en su apartamento, donde ha vivido toda su vida. No obstante, Coyula se apresura a advertir verdades de Perogrullo: "El dinero no lo es todo".
Dennis K. Hays, un ex embajador estadounidense que representa en Washington a la Fundación Nacional Cubano-Americana, ve cierta ironía en el hecho de que Coyula ocupe el puesto de profesor visitante que lleva el nombre de [el asesinado senador] Robert F. Kennedy, a quien "claramente se le identifica con la democracia, los derechos humanos, y el anticomunismo".
Pero Jorge Domínguez, conocido profesor cubano-americano de Harvard, defiende la presencia del Coyula en la universidad. "No es diferente de emplear a un físico que cree que Fidel Castro es la mejor invención desde la rebanada de pan. No tengo que estar de acuerdo con sus opiniones políticas para respetar su trabajo profesional. En última instancia, de eso se trata la academia".
Entre 20 y 25 investigadores cubanos viajan a Harvard todos los años, pero a diferencia de Coyula, todos lo han hecho por un tiempo corto sin ganar un salario.
"Esperamos ver más intercambios con Cuba", dijo Steve Reifenberg, director ejecutivo del Centro David Rockefeller para Estudios Latinoamericanos de Harvard, que patrocina el puesto académico que ahora ocupa Coyula. "Vemos esto como una oportunidad de contratar gente que no ve el mundo de la misma manera que nosotros".

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