| Semana Santa: Cardenal Ortega omite referencias políticas en su homilía |
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AFP/ El cardenal Jaime Ortega evitó los temas políticos en su homilía de este Domingo de Resurrección, durante la cual se refirió a temas netamente pastorales.
La misa realizada en la Catedral habanera transcurrió entre cánticos y reflexiones evangélicas luego de una semana de actividades religiosas, que incluyeron la realización de 12 procesiones, tanto en la capital como en localidades del interior del país.
Hasta el momento no se han reportado incidentes en torno a la celebración católica, reanimada tras la visita del Papa Juan Pablo II en 1998, luego de varias décadas de enfrentamientos entre la Iglesia y el régimen.
"La prensa de derecha y de izquierda trata de encasillarnos mientras que nosotros estamos más allá de eso", dijo el cardenal Ortega en una reciente homilía dirigida a nuevos sacerdotes.
Debemos evitar que "la Iglesia Católica se transforme en nada más que una parte del juego político actual", afirmó el arzobispo al orientar entonces la labor del episcopado hacia los campos pastoral y social.
La Semana Santa en Cuba, sin embargo, tras 43 años de régimen “revolucionario” se ha mantenido este año muy lejos del interés nacional y las procesiones y demás ritos han sido asimilados más con desconocedora curiosidad que con devoción religiosa.
Ni la prensa oficialista local, ni los comercios, ni los dirigentes del país han hecho por estos días alusión alguna a la Semana Santa, que tampoco implica para los cubanos un paréntesis de descanso en su quehacer cotidiano.
Al contrario, entre el miércoles y el sábado de esta semana, Fidel Castro ha copado los medios, con seis discursos en menos de 72 horas.
La Iglesia Católica cubana mantiene entre sus demandas la de acceder directamente a los medios estatales, pero hasta ahora sólo cuenta para publicitar su mensaje con un sistema de publicaciones propias de reducido alcance.
En 1991 el Estado cubano dejó de proclamarse ateo y se transformó en laico, mientras que el gobernante Partido Comunista, tras decenios de hostigamiento, abrió teóricamente sus puertas a los creyentes, en un paso hacia la distensión con los religiosos, tanto católicos, como cristianos o practicantes de los ritos africanos.
Con poco más de 11 millones de habitantes, en el 2002 los católicos cubanos contaban con 300 sacerdotes para predicar el evangelio, según el portavoz del Arzobispado, Orlando Márquez.

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