| Castro elude hablar de controversia con México en acto público |
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AFP/ Fidel Castro eludió este sábado referirse en público a la controversia abierta con México por su inesperada retirada de la Cumbre de Monterrey, y dijo que "cada cosa en su momento", en una transmisión en vivo de la radio y televisión local.
Castro dijo saber que los asistentes al acto, realizado a las puertas de la Sierra Maestra, querían que les contara lo ocurrido en Monterrey, pero se respondió a sí mismo que "cada cosa en su momento (...) cada cosa en su lugar".
Afirmó, además, que es preferible hablar de "nuestros problemas, de nuestro trabajo, de nuestro brillante futuro".
Este fue el sexto discurso del gobernante de 75 años en menos de tres días y la primera vez que Castro hace una alusión pública al diferendo abierto con México, desde su repentina partida el jueves 21 de marzo de la Cumbre de Naciones Unidas para el Financiamiento al Desarrollo, que se celebraba en la ciudad mexicana de Monterrey.
El régimen cubano acusa al canciller de México, Jorge Castañeda, de condicionar la presencia de Castro en esa cumbre por solicitud de Estados Unidos.
Tanto México como Estados Unidos han restado crédito a la denuncia de La Habana, hecha pública el martes pasado por el oficial diario Granma, que en un editorial solicitó también al presidente mexicano Vicente Fox que ponga fin a las acciones de Castañeda contra la Isla.
Desde el fin de semana pasado, todos los medios cubanos tienen el diferendo con México entre sus temas destacados, sin embargo, el régimen no ha hecho ninguna acusación por conducto oficial.
El gobierno de Fox ha dicho que sólo se referirá al asunto si éste llega por canales oficiales.
En su discurso de poco más de una hora este sábado, Castro se centró en explicar varios planes de desarrollo social y cultural en zonas rurales, y como de costumbre, hizo un balance de las luchas de los cubanos desde su enfrentamiento al dominio de España en 1868, sin mencionar siquiera, mucho menos darle crédito, a los años de paz, que fueron muchos más.
Castro dijo ante más de 25.000 campesinos congregados para escucharlo que se sentía orgulloso de la "explosión cultural que se está produciendo en Cuba" mediante programas que incluyen llevar el estudio de la computación hasta zonas intrincadas (queda prohibida para desafectos al régimen), pero advirtió que muchos peligros amenazan todavía al país.
"El imperio (Estados Unidos) nos quisiera matar de hambre y de enfermedades", aunque "eliminar esta revolución es un imposible (...) por su voluntad de vencer o morir" aseguró, tras también rememorar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.
En la noche del miércoles Castro habló en La Habana para proclamar la eliminación en 75 días de una epidemia de dengue y después se trasladó a la región oriental, desde donde se dirigió a la nación el jueves, el viernes y este sábado.

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