| América Latina en favor de globalización, salvo Castro y Chávez |
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AFP/ Monterrey. América Latina se mostró resueltamente a favor de la globalización y el libre comercio en la Cumbre de Monterrey sobre la financiación del desarrollo, con las únicas excepciones del régimen de Fidel Castro, que atacó con virulencia el modelo económico dominante, y Venezuela, que denunció las instituciones financieras que lo respaldan.
Incluso Argentina, cuyo país está sumido en una profunda crisis económica, política y social, no levantó un dedo acusador ni contra la globalización ni contra los organismos monetarios multilaterales, sino más bien aprovechó la Cumbre para adelantar sus discusiones con el Fondo Monetario Internacional para un nuevo paquete de asistencia multimillonario.
Sin embargo, los representantes de la región también elevaron en Monterrey una voz fuerte clamando por una verdadera apertura de los mercados de las naciones desarrolladas para sus productos, principalmente agrícolas, pero también manufacturados.
Los líderes de los países latinoamericanos dejaron claro que la eliminación de barreras proteccionistas que impiden o dificultan la entrada de las mercaderías de la región a los mercados de los países ricos les parece incluso más importante para su desarrollo que la ayuda oficial de gobierno a gobierno, cuyo aumento fue una de las metas de esta Cumbre para combatir la pobreza.
El chileno Ricardo Lagos, el colombiano Andrés Pastrana, el peruano Alejandro Toledo, los mandatarios centroamericanos y el anfitrión de la Conferencia, el mexicano Vicente Fox, así como el presidente Chávez, pidieron a los países ricos que supriman los aranceles y los subsidios a la agricultura, que el mandatario venezolano calificó de "inmorales".
Este llamado de la región no pudo ser evocado en la Cumbre de Monterrey por el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, quien estuvo ausente, pero ha asumido siempre una posición crítica en torno a lo que califica de "imposiciones unilaterales" de Estados Unidos en el área del comercio.
"La deuda externa es como un monstruo extraño, que aunque se pague y se pague, nunca se reduce, sino que sigue creciendo", dijo Hugo Chávez, quien tomó la palabra en nombre del Grupo de los 77 y China.
Chávez aprovechó la Conferencia para denunciar a los organismos financieros, afirmando que "los paquetes estructurales del FMI han sido muchas veces veneno mortal para nuestros pueblos", llamando a la creación de nuevos instrumentos para el desarrollo y la guerra contra la pobreza.
La Cumbre podría ser recordada por muchos como una ocasión en la que la mayoría de los líderes de los países en desarrollo —pese a que se congratularon del aumento de la ayuda pública de Estados Unidos y de la Unión Europea para el desarrollo, confirmada en Monterrey—, señalaran la discrepancia entre las declaraciones de estos países en favor del libre comercio y, por el otro lado, las medidas que imponen para impedir la libre entrada de los productos del Tercer Mundo a sus mercados.

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