| Mesurada reacción oficial ante anuncio de la muerte de Jonas Savimbi |
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AFP/ El anuncio de la muerte del líder de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), Jonas Savimbi, fue recibida este sábado con cautela y mesura por el régimen de La Habana, donde se lo considera como uno de sus más acérrimos enemigos y responsable de la muerte de centenares de soldados cubanos.
El oficialista diario Granma dedica al tema un pequeño recuadro en páginas interiores, en tanto el otro periódico de circulación nacional, Juventud Rebelde, reproduce en su portada un escueto cable de agencias internacionales dando cuenta de la "confirmación de la muerte de Savimbi en combate".
El régimen de La Habana, que durante 16 años (entre 1975 y 1991) mantuvo en Angola una considerable fuerza militar para combatir a Savimbi y la UNITA, no ha reaccionado oficialmente ante el anuncio de la caída en combate del líder rebelde y guarda hasta el momento un cauteloso silencio.
De 67 años de edad, Savimbi murió el viernes en un enfrentamiento con tropas gubernamentales y su cadáver fue expuesto este sábado ante la prensa en la localidad de Lucusse, en la provincia de Moxico (centro-oeste), según informes de la agencia oficial angoleña de prensa, Angop.
La sola mención del nombre del líder de la UNITA aún despierta entre los cubanos dolorosos recuerdos de la participación militar que impuso el régimen al pueblo en el conflicto angoleño, donde perdieron la vida 2.289 cubanos, entre civiles y militares, de acuerdo a cifras oficiales, y miles salieron heridos y mutilados.
El régimen de Fidel Castro movilizó en Angola entre 1975 y 1991 una "fuerza internacionalista" que involucró a 377.033 soldados y 56.622 oficiales, en apoyo al ex mandatario angoleño Agostinho Neto (1975-1979) y a su sucesor, José Eduardo Dos Santos.
Tras la independencia de Portugal en 1975, Angola se vio envuelta en una guerra civil entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), considerado como prosoviético en aquella época, la UNITA y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FPLA), apoyados por Sudáfrica.
La Habana envió tropas para sostener al MPLA y a Agostinho Neto, amigo personal de Ernesto Che Guevara, en una operación militar que se extendería por 16 años y que ha sido la única efectuada por un país latinoamericano fuera del continente.
Las fuerzas sudafricanas y los efectivos de la UNITA, dirigidos por Savimbi, serían los enemigos más enconados de los soldados cubanos en territorio africano.
Después de cursar estudios en Portugal, Jonas Savimbi recibió entrenamiento militar en la China de Mao.
En mayo de 1991, tras la firma de Acuerdos de Paz entre el MPLA y la UNITA, las tropas cubanas retornaron a La Habana después de "escribir una página brillante, limpia, transparente, honrosa de la historia del internacionalismo", según afirmó el ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro.
La intervención cubana obligó a Sudáfrica a dejar de lado la vía armada y buscar una salida política negociada con el MAPLA, debilitando al régimen segregacionista de Johannesburgo, además de conducir a la inmediata independencia de Namibia, según los historiadores.
Sin embargo, la presencia de la UNITA y de Savimbi se mantuvo inalterable en el mapa político de Angola, país devastado por una guerra civil que ya lleva 26 años, con un saldo de medio millón de muertos y cuatro millones de desplazados por la violencia y una economía en ruinas, en un país rico en petróleo y diamantes.
En mayo del año pasado, al cumplirse una década del fin de la intervención cubana en Angola, el viceministro de Relaciones Exteriores, José Armando Guerra Menchero, dijo a la AFP que La Habana "hace un balance positivo de nuestro compromiso" con ese país, pero admitió que "los tiempos han cambiado".
"Los tiempos han cambiado totalmente, la lucha armada ya se acabó" y nuestro gobierno apuesta hoy por "atacar los verdaderos problemas de África, que no es más el colonialismo, sino el hambre, la miseria, el sida, la malaria", precisó.

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