| El régimen hace mutis tras la detención de presunta espía |
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| por REDACCIóN ENCUENTRO |
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El escándalo de la presunta espía castrista empleada del DIA —agencia de inteligencia militar norteamericana— ha salido a relucir incluso en la grave situación que atraviesa EE.UU. Pero el Gobierno cubano no se da por aludido. En la intervención de Fidel Castro el pasado sábado, ni siquiera se rozó el tema.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y sus voceros tampoco se pronuncian. La prensa oficial no ha publicado ni una línea.
El FBI ha acusado a Ana Belén Montes, de 44 años, principal analista del Pentágono para asuntos militares cubanos, de espiar para Cuba desde 1996. Su arresto se produjo luego de que Montes se comunicó con la inteligencia cubana los días 14, 15 y 16 de septiembre pasado, tras el ataque terrorista contra Nueva York y Washington.
Nada le viene peor a Castro en estos momentos. Desde los atentados del día 11 ha intentado dar una sensación de cordura política totalmente alejada de la imagen de aventurero patrocinador de guerrillas que durante tantos años cultivó. Probablemente por esa razón, tampoco pidió justicia ni mencionó a los cinco "compañeros" o espías de la Red Avispa que están detenidos en Miami, y que han sido en los últimos tiempos eje y columna vertebral de sus discursos y de la llamada "batalla de ideas".

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