Jueves, 12 septiembre 2002 Año III. Edición 449 IMAGENES PORTADA
Semblanzas
Juanito Márquez de cuerpo entero

Un ejemplo del nivel de factura alcanzado por nuestra música durante los fabulosos años 50.
por JOAQUíN ORDOQUI GARCíA, Madrid Parte 1 / 2
Gloria Estefan
Disco 'Mi Tierra' de Gloria Estefan.
Ocho arreglos y tres composiciones
de Juanito Márquez

Es sabido que el público se relaciona emotivamente con intérpretes y cantantes, mientras que, por lo general, desconoce el talento y el trabajo que respaldan a sus estrellas favoritas, protagonizados por compositores y orquestadores (o arreglistas) en gran medida responsables del resultado final. En 1993, Gloria Estefan lanzó su disco de más éxito, Mi tierra, con el que arrasó en el mercado hispanoamericano. Se trataba de una producción casi perfecta si exceptuamos el pobre desempeño de la Estefan, mucho más producto que cantante. A lo largo del CD, se desarrolla un coherente discurso a partir de los diferentes géneros de la música cubana con sonoridades contemporáneas y, si bien es cierto que no se trata de propuestas excesivamente novedosas, no es menos cierto que el resultado final revela una indiscutible calidad, con la excepción ya mencionada. Además de contar con algunos de los mejores músicos cubanos, Mi tierra está respaldada por tres composiciones y ocho arreglos de uno de los más grandes profesionales que ha dado nuestro quehacer musical: Juanito Márquez. La carrera de este gran músico es acaso el mejor ejemplo del nivel de factura que había alcanzado la música cubana durante los fabulosos 50, década musicalmente asombrosa.

Nació Márquez en la ciudad de Holguín, el 4 de julio de 1929, hijo de un músico homónimo que fuera profesor y director de la banda municipal de su tierra, lo que explica el perenne diminutivo asociado a su nombre. Explica, también, una temprana formación musical en la que Juanito optó por el instrumento que lo acompaña desde entonces: la guitarra.

En 1948 (tenía 19 años) se incorporó a la plantilla de esa institución holguinera conocida como Orquesta de los Hermanos Avilés, una de las más antiguas formaciones cubanas que aún pervive.

En los 50, realiza orquestaciones para dos de las principales jazz band que ha tenido Cuba: la big band de Bebo Valdés y la Orquesta Riverside, que ya en esos años contaba con el que será su cantante más importante, Tito Gómez. Una medida de la importancia que se le concedía a los trabajos de Márquez es que podía darse el lujo de enviar por correo sus orquestaciones desde Holguín a La Habana, donde se concentraba la mayor parte de la producción musical y donde había una competencia que no es exagerado calificar de feroz.

Uno de sus envíos postales, realizado en 1956, contenía un bolero dedicado a quien continúa siendo su compañera, Mirta, y estaba destinado a la voz de una de las principales cantantes de la década, María Luisa Chorens, quien la estrenó ese mismo año. Sin embargo, la canción sería grabada y conocida internacionalmente en la voz de Tito Gómez. En entrevista realizada por Norma Niurka para El Nuevo Herald, Juanito Márquez narra el por qué: "Le mandé el número a María Luisa para que lo cantara, pero ella trabajaba junto a Tito Gómez, el cantante de la Orquesta Riverside, y cuando el director de la orquesta lo oyó me pidió una versión para voz de hombre y Tito fue quien lo grabó." Se trataba de Alma con alma, poderosa obra que casi medio siglo después continúa formando parte del repertorio de cantantes de la talla de Omara Portuondo.

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