Lunes, 28 octubre 2002 Año III. Edición 481 IMAGENES PORTADA
Dulce cantar
Cuentas que no son cuentos

por LáZARO MORELL, Madrid  

Si en Santiago Feliú el desgarramiento es visceral y arrasador, en Pedro Luis Ferrer se suaviza, aparentemente, en una cotidianeidad narrada desde un humor no ya criollo, sino campesino. Pedro Luis adopta una falsa ligereza que puede parecer conciliadora y acaso lo es, pero una conciliación con el futuro, no con el desastre de cada día. Su mirada se deposita sobre los pequeños absurdos, los miserables detalles que hacen de la existencia de quienes perviven en la Isla una roca tan enorme que el propio Sísifo no la cambiaría por la que le fue impuesta como castigo.

No sé si dentro de algunos años esta canción necesitará ciertas aclaraciones para ser comprendida en toda su complejidad. Tampoco sé si un extranjero puede sentir todo el dolor que encierra la frecuencia de ese absurdo que ha sustituido al pan de cada día. Sé, eso sí, que cantautores como Pedro Luis y Santiago, desde sensibilidades disímiles, mantienen viva la vida y niegan, con sus cantares, las castraciones del adoctrinamiento y el oportunismo: "...que ante el desmerengamiento,/ por mi propia cuenta invento/ sustento que necesito./ Que aquel proyecto bonito, compay / demanda replanteamiento.

Son del cuentapropista (son)
Pedro Luis Ferrer

Para salvar el amor
no hay que cerrar el negocio,
a quien no vive del ocio
se le ocurre algo mejor.
No verás a un cortador
clausurando su machete,
como ningún taburete
devolverá cuero al chivo.
Para amar hay que estar vivo, compay,
y sin dinero no hay tete.

Estribillo:

Otra solución es buena
si no peligra el bolsillo.
Porque amar es más sencillo
cuando barriga está llena.

Amor que niega y evita
la lucha por el sustento.
Amor que niega el aliento
cuando más se necesita.
Dicen que el comercio incita
nuestras más bajas pasiones,
pero he visto corazones
destruyéndose en el ocio
mucho más que en el negocio, compay
de todas las poblaciones.

Estribillo:

Que nadie diga mentiras,
que eso es cosa de Pinocho.
Si cuatro y cuatro son ocho,
si es aire lo que respiras
¡a contar bien lo que miras!
que ante el desmerengamiento,
por mi propia cuenta invento
sustento que necesito.
Que aquel proyecto bonito, compay,
demanda replanteamiento.

Coro:

Que aquel proyecto bonito,
ne' sita
ne' sita financiamiento.


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