Lunes, 23 septiembre 2002 Año III. Edición 456 IMAGENES PORTADA
Dulce cantar
Fulanito, Menganito, el rollo y el rollito

por LáZARO MORELL, Madrid  

A pesar de que Cuba sufre hace más de 40 años de la censura más férrea de toda su historia, siempre los artistas encuentran recovecos, zonas ambiguas desde la cuales decir lo que piensan, sueñan y sufren. Hoy traemos dos ejemplos, muy distintos entre sí, de esa desesperada búsqueda de la respiración. Santiago Feliú nunca ha ejercido el criollismo. Desde sus tempranos inicios, su estética se ha identificado plenamente con el rock, la balada anglosajona y el country, es decir, con la música internacionalizada que comenzó a estremecernos desde los tiempos de Elvis Presley y que encontró en The Beatles su manifestación más globalizadora, pues no todos los caminos de la globalización pasan por los bancos.

Como puede constatarse en esta pieza estremecedora, Santiago no sólo utiliza la música rockera, sino también una redacción propia de esa estética, que no pretende un discurso lineal ni una dramaturgia aristotélica, sino que va soltando paradojas cotidianas —a la manera del primer Bob Dylan— que, se supone, todos debemos percibir. Y si no lo hacemos, peor para nosotros por ser tan lentos. Montado a caballo entre dos generaciones, en el desgarramiento de Santiago coinciden las angustias de quien intenta conservar los ideales en medio del diluvio ("...que es más comunista que esos que hay por ahí..."), el cinismo impuesto por la realidad ("...que si eres sincero lo seas a media voz...") y el escape como única solución, aunque se trate de un escape disfrazado de espera ("Y dice Menganito que eso de sufrir... / que él lo arregla todo, todo por la nariz,/ que es cuestión del tiempo,/ que ya vendrá un tiempo mejor").

Rock and Rollito de Fulanito y Menganito (rock)
Santiago Feliú

Dice Fulanito que no quiere perder,
que a lo que ha llegado no lo puede creer,
que se le hizo tarde y ya no puede entender.

Que se ha roto el culo por este país
dándole hasta el alma por su porvenir
y que sacando cuenta que no, que no lo puede creer.
Debe ser fuerte lo que le está sucediendo a Fulanito.

Que no culpa a nadie, que no se quiere ir,
que es más comunista que esos que hay por ahí,
que es cuestión del tiempo, de todo lo que no pasó.

Ahora su hermano le manda para sobrevivir,
ese que enterraron cuando se fue de aquí,
aquel chiquitico de aquella familia de diez.
Un revoltillo de principios y dinero tiene en la cabeza.

Y dice Menganito que eso de sufrir...,
que él lo arregla todo, todo por la nariz,
que es cuestión del tiempo,
que ya vendrá un tiempo mejor.

Que en el desespero sólo crece el error,
que hay que hacerle el jueguito a la dirección,
que si eres sincero lo seas a media voz.
No vaya a ser que algún cretino diga
que uno es contrarrevolucionario.

Que la política es la guerra más caníbal
que puedas imaginar.
Que puede apagarte la vida y cuando te das cuenta
estás más controlado y más distante de ti mismo
para el bien o para el mal,
depende de los intereses del momento.

Los años no perdonan y el futuro sigue yendo para atrás,
irracional.
Los pobres al infierno, los ricos a bailar.

Por eso dice Fulanito que no quiere perder,
que a lo que ha llegado no lo puede creer,
que ya se hizo tarde y no quiere entender.

Dice Menganito que eso de sufrir...,
que aunque sea mentira tiene que ser feliz,
que es cuestión del tiempo, que ya vendrá un tiempo mejor.


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