| Africana, no me martirices |
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| por LáZARO MORELL, Madrid |
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Los primeros sones que nos llegan probablemente datan del siglo XIX y su autoría se ha perdido, por lo que se les suele calificar de anónimos. Su estructura era muy simple y su letra más aún. En ocasiones se trataba de un par de frases repetidas mientras duraran las ganas de bailar. Entre los primeros autores de sones conocidos están cuatro de los integrantes del Sexteto Habanero: Felipe Neri Cabrera, Guillermo Castillo, Gerardo Martínez y Carlos Godínez. Es posible que algunas de las obras registradas como autoría de estos músicos fueran en realidad anónimos ligeramente transformados, pero eso es imposible saberlo. La letra que se ofrece a continuación carece de toda intención poética y el único tropo que incluye, el de la posible muerte por amor, está enunciado en la más recurrente de las maneras. Cabe destacar, eso sí, la inclusión de la palabra "perdida", aplicada a cualquier mujer que no correspondiera los requerimientos amorosos de un hombre. Será una palabra que encontraremos en infinidad de canciones, sobre todo en los boleros.
Africana (son, años 20)
Felipe Neri Cabrera
Africana no me martirices que yo soy un pobre desdichado.
(Se repite)
Pero no permitas el que yo muera de tristeza y de dolor.
(Se repite)
Adiós Georgina querida, me marcho lejos de aquí para olvidarte, perdida, y no pensar más en ti. para olvidarte, perdida, y no pensar más en ti.

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