| No quiere ser feliz |
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| por LáZARO MORELL, Madrid |
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Otra tristeza voluntaria esta renuncia ardiente de pasión. Se trata de lo mejor que escribió Adolfo Guzmán, que además de un concurso fue también un excelente compositor de boleros, como éste, que siempre recordamos en la voz de Bola de Nieve. Al igual que La tarde, antes comentada, basa su efectividad en ciertas sorpresas, como cuando se afirma que "...no se puede tener/ conciencia y corazón...", lo suficientemente ambigua para dejarnos en la duda de si no se pueden tener ambas cosas simultáneamente, o por separado. También es una felicidad la tristeza con que se afirma: "…si las almas hablaran/ en su conversación,/ las nuestras se dirían / cosas de enamorados…", precisamente porque nada nos aclara por qué tienen que ser las almas las encargadas de hacer lo que correspondería a los protagonistas, a no ser una misteriosa ley y una no menos extraña razón, de las que nada sabemos. En esos silencios con voz propia está el secreto de las más sencillas y mejores canciones.
No puedo ser feliz (bolero) Adolfo Guzmán
No puedo ser feliz, no te puedo olvidar. Siento que te perdí y eso me hace pensar…
He renunciado a ti, ardiente de pasión, no se puede tener conciencia y corazón.
Hoy que ya nos separan la ley y la razón, si las almas hablaran en su conversación, las nuestras se dirían cosas de enamorados.
No puedo ser feliz, no te puedo olvidar.

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