| Se hace tarde |
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| por LáZARO MORELL, Madrid |
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No me negarán que eso de "La luz que en tus ojos arde/ si los abres amanece, / cuando los cierras parece/ que va cayendo la tarde..." es uno de los mejores piropos que existen. Y siempre que se piensa en las letras de Sindo, uno no puede menos que preguntarse cómo fue posible que un semianalfabeto pudiera soñarlas. Tema recurrente en este autor ejemplar el de la tristeza y la muerte. Casi una obsesión que salta, a veces de la forma más inesperada, como en esta canción, en la que nos lleva de unos ojos que son la luz a unas penas que no llegan a matar por su demasía. Más o menos por los mismos años, el poeta chileno Vicente Huidobro habló de una sonrisa que parecía el comienzo del mundo, verso afín, sólo que producto de uno de los más refinados vates de nuestra lengua y, sin dudas, el más experimental de su época. Al igual que Huidobro, gran parte de la efectividad en la obra de Sindo Garay está basada en esos saltos temáticos, incoherentes en apariencia. Y en muchas ocasiones el salto se produce hacia la tristeza o la muerte, aunque no sé si se trata de sentimientos propios o de sentido del deber porque, a principios del siglo XX, con toda la carga romántica que arrastraba y arrasaba Cuba, era casi una obligación asumir ese tono lúgubre que tan bien manejaba el maestro.
La tarde (canción) Sindo Garay
La luz que en tus ojos arde si los abres amanece, cuando los cierras parece que va cayendo la tarde
Las penas que a mi me matan son tantas que se atropellan y como de matarme tratan se agolpan unas a otras y por eso no me matan.

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