| Germania y otras latinerías |
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| por LáZARO MORELL, Madrid |
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Parece que el delirio es una característica nacional y cada cierto tiempo surjen canciones para recordárnoslo. Entre ésta y la que sigue hay más de cincuenta años de diferencia, aunque poca distancia espiritual. Sindo, ya se sabe, fue el gran delirante de la canción cubana, y no hay obra suya que no sorprenda si la escuchamos con la debida atención y el no menos debido irrespeto. Germania era, también, un nombre de mujer, si no común, al menos no tan extraño como ahora y mucho menos extraño que los de ahora. Una mujer de la cual el autor no espera correspondencia, sino alejamiento y sufrimiento, en lo que parece la más conspiscua oda al masoquismo que se haya cantado jamás. Al maestro Garay le encantaba eso del sufrimiento, y lo asumía como un destino, pues a eso había venido. De gozar, nada.
Germania (canción) Sindo Garay
Quién pudiera vivir, ángel mío, confundido en tu fiel corazón y alejarse por siempre y no verte y así sufrir por tu amor.
Sin un rayo de luz y esperanza, sin más fe que tan sólo morir, el desprecio tan sólo me alcanza tal cual yo que he venido a sufrir, tal cual yo que he venido a sufrir.

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