| Amorosa caníbal |
|
 |
| por LáZARO MORELL |
|
Una de las canciones de amor más hermosas y desconcertantes es El reto, escrita por Pedro Flores, y que Celina González hizo suya con esa capacidad que tienen los grandes intérpretes de apropiarse de lo que cantan.
Son varias las sorpresas que nos deparan estas tres décimas que van desgranando, más que una historia de amor, una actitud ante el amor. La primera aparece rápido, en el segundo verso, con la culterana palabra ilota, tan poco común en el habla cotidiana. Aunque hay que aclarar que los culteranismos son bastante comunes en las letras de la música campesina. La segunda es una metáfora que resulta casi visual: "Si porque ante ti me quedo/ estática de emoción..." que evoca a una inmóvil enamorada congelada por la pasión. Tras la primera décima, donde todo parece pasión subordinada, casi sorprende el comienzo de la segunda: "Te equivocas, te equivocas..." aunque venía precedida por dos si que de alguna forma preconizaban los primeros desenlaces que terminan con la amenaza de los versos finales de la segunda décima: "...me haces llorar, algún día/ yo también te haré llorar".
Pero lo mejor está reservado (como debe ser) para la décima final, cargada de perdón justiciero: "... como mi cólera es/ infinita en sus excesos/ ¿sabes lo que haría en esos/ momentos de indignación?:/ arrancarte el corazón/ para comérmelo a besos".
El reto (música campesina) Pedro Flores
Si porque a tus plantas ruedo como un ilota rendida y una mirada perdida, con temor, casi con miedo. Si porque ante ti me quedo estática de emoción, piensas que mi corazón se va en el pecho a romper y que como siempre he de ser esclava de tu pasión.
¡Cariñito lindo, esclava de tu pasión!
Te equivocas, te equivocas, fresco y fragante capullo, yo quebrantaré tu orgullo como el minero a las rocas. Si a la lucha me provocas, estoy dispuesta a luchar. Tú eres espuma, yo mar que en sus cóleras confía; me haces llorar, algún día yo también te haré llorar.
¡Alma de mi alma, yo también te haré llorar!
Te haré llorar y después, cuando triste y abatido de amor vengas rendido perdón pidiendo a mis pies, como mi cólera es infinita en sus excesos ¿sabes lo que haría en esos momentos de indignación?: arrancarte el corazón para comérmelo a besos.
Cariñito lindo, para comérmelo a besos.

|