| Un montón de cosas |
|
| Del Central Park al Parque Central, la rumba no acaba: El dúo compuesto por Gema Corredera y Pavel Urquiza ya viene llegando. |
 |
| por DENNYS MATOS, Madrid |
Parte 3 / 3 |
¿Recogen los textos de estos temas las experiencias vividas durante estos dos años en que trabajaron por separado?
Pavel: Bueno, en los textos hay de todo un poco. Como siempre, hay unos dedicados a la onda afrocubana, por ejemplo uno a Yemayá, otro a Ochum y también a Eleguá. Un tema habla de la emigración a través de una historia de amor. Otro, Locura, habla de alguien en ese estado, pero que al mismo tiempo puede tener una percepción de las cosas muy lúcida. Las canciones sobre los mitos afrocubanos son interpretaciones mías de esos mitos, de esas historias, de esos pataquines, de sus energías y su religión. Es mi relación con esa religión, interpretada desde un punto de vista cultural.
¿Qué sentido dan al hecho de que los músicos participantes estén repartidos entre New York, Miami, La Habana y Madrid?
Pavel: Creo que estamos buscando un sonido precisamente donde converjan todas las expresiones de la música y de los músicos cubanos que están repartidos por ahí, con sensibilidades cercanas a nosotros. Que pueden estar en La Habana, en Miami, en New York o Madrid. Por ejemplo, el sonido de New York es completamente diferente al de aquí. El sonido de la música esencialmente puede que se considere lo mismo, pero los matices son diferentes porque la realidad, la atmósfera, los ambientes en cada lugar, son diferentes. Una percusión en el tema a Eleguá lo estuvimos grabando en un sitio que se llama Tu Casa, de un cubano que vive hace 31 años en New York, que le dicen el guajiro. Dice que es un rockero de Pinar del Río. Es un tipo muy especial, alguien que ha creado enManhattan, en la Avenida B y la Calle 6, y tiene un espacio como si fuera un local de ensayo, pero es un estudio de grabación; allí han trabajado, entre otros, Los Ramones. Aquello parece un garaje, con los ladrillos al descubierto, pero el sonido del lugar es especial y el ambiente y la energía que se creó es especial. Los Batá del tema de Eleguá los grabó otro cubano rumbero que vive allá. Un tipo que toca en la esquina habanera de New Jersey; aquello parece una esquina de Guanabacoa, se ha recreado el ambiente de los solares, de la rumba y de la gente; y toca los Batá de una forma que seguro aquí no hubiera sido posible. Hicimos un tema que se llama Central Park; el estribillo dice: "del Central Park al Parque Central, la rumba no tiene para cuando acabar". Todo está tocado con una "ancestralidad" que no se hubiera logrado en otro lugar. También está Fernando Fabier, que ha desarrollado una mezcla de lo afrocubano con lo flamenco muy interesante, y que en nuestro trabajo es de primera importancia. Otro es José R. Mestre, con el que he logrado una comunión muy especial. Quiero que todos ellos formen parte de este proyecto. Aunque al final sea Gema y Pavel, tenemos la idea de que sea interactivo.
Gema, ¿además de todos estos proyectos musicales, estás ejerciendo como profesora de música?
Gema: Sí, doy clases de canto en una escuela de Madrid que se llama Nueva Música. En principio, yo enseño aquí lo que aprendí con mi profesora en Cuba. Tuve una formación clásica, allá cantaba ópera y zarzuela y la técnica estaba orientada a eso. Luego yo tenía la técnica de los coros, que es otra técnica vocal, y para cantar lo popular tomaba un poquito de cada lado. Aquí soy profesora de canto y desarrollo, valiéndome un poco del método que aprendí, la técnica del canto que es una para todo, y después me adapto a los intereses de cada alumno. Si es música flamenca, por ejemplo, la técnica es la misma, pero orientada al flamenco. Tomamos de aquí y de allá para desarrollar el canto y cuidar la voz. También doy clases de improvisación, lo mismo de jazz que de salsa. En improvisación son alumnos muy específicos, porque generalmente el que quiere cantar bolero lo quiere cantar como Luis Miguel y punto. Pero hay gente que no, hay gente que quiere aprender otras cosas. Tengo alumnos que dan clases conmigo porque se sienten identificados con mi obra como cantante y quieren que les dé clases yo, porque les gusta mi modo de cantar. Esos alumnos son más volubles y se puede trabajar con ellos con mayor libertad, porque les interesa. Gracias a ellos me he mantenido muy estimulada, porque estoy practicando todo el tiempo, documentándome y estudiando sobre lo que ellos quieren que yo les enseñe, aclarándoles dudas o ejemplificándoles conocimientos. Ahora también estoy dando clases de canto en la escuela Ritmo y Compás. Para mí los alumnos son muy importantes, porque significan una retroalimentación que enriquece mi trabajo desde muchos puntos de vista.
| Salto a cont. |
Volver: Inicio » |
|
|
|

|