Miércoles, 11 septiembre 2002 Año III. Edición 448 IMAGENES PORTADA
Música
Un montón de cosas

Del Central Park al Parque Central, la rumba no acaba: El dúo compuesto por Gema Corredera y Pavel Urquiza ya viene llegando.
por DENNYS MATOS, Madrid Parte 2 / 3

Desde el punto de vista de la interpretación, ¿qué te propusiste?

Gema: Con respecto a este trabajo, quería mostrar los diferentes estilos. Quiero decir que canté al estilo que iba cada canción, como una cosa de escuela, buscando la forma de cantar, el ritmo que era y el modo en que se tocaba la guitarra. Aunque era inevitable que pusiera mi forma de cantar y mi forma de ver las canciones. Sinceramente, donde más libertad me di fue en el felling, y en todo lo que vino después con la Nueva Trova, Gema y Pavel —que soy yo misma— y Habana Abierta, que de alguna manera también soy yo misma. Pero en la trova tradicional fui lo más fiel posible. Incluso, con la voz más orientada hacia lo lírico, o más bien hacia lo coral.

¿El disco de Gema y Pavel que viene será un trabajo heterogéneo?

Pavel: Sí, en sentido general va a ser un disco bastante heterogéneo. Pero a la vez va a tener un concepto que gira en torno a todas las experiencias que hemos vivido en estos dos años de no trabajar juntos. Experiencias que cada uno le aportará. Creo que a nivel musical va a ser un disco menos ansioso, y esta es otra diferencia respecto a los trabajos anteriores. Si te fijas, antes los temas tenían una estructura y unas melodías un poco al límite; los de ahora tienen un poco más de calma, auque sean más cañeros, y de madurez en la estructura, también en las melodías y la forma de cantar. Incluso la expresión interior nuestra es más tranquila, estamos más relajados y ello nos permite aportar una dinámica mucho más rica a los temas. No tenemos la ansiedad de comunicar de antes; aquella música era un poco barroca, compleja, formaba parte de esa ansiedad por comunicar... una necesidad imperiosa de ser entendidos en los discos y en los conciertos. Pero ahora no: haremos música y si gusta bien... y, si no, también.

Musicalmente, ¿cómo piensan articular el proyecto y quién se encargaría de producirlo?

Pavel: Desde el punto de vista de la producción, digamos que yo me encargaría de enlazar todos los elementos musicales que contiene el proyecto. Pero también va a estar Decemer Bueno, en el bajo, que esta en New York; el guitarrista Amhe Barroso (hijo), ahora en Miami; Robertico Carcasé, en La Habana, tocaría el piano. Pensamos publicarlo el año que viene, la idea es hacerlo nosotros mismos. Hemos entrado en conversaciones con la gente del Europeo, que son los que hacen los discos-libros, como el de Marta Valdés con Chano Domínguez y Luis Pastor. A ellos les interesó el material que nosotros les presentamos; pero ellos son editores, simplemente editan. Nosotros pagamos todo lo que es la grabación y ellos se encargan del libro, el disco y la promoción. Yo creo que es gente que está apostando por cosas serias y por el artista. Tenemos para este proyecto entre dieciocho o veinte temas. De ellos, siete u ocho están compuestos por mí y Decemer. El resto son sólo míos.

¿Qué les hizo desarrollar un proyecto dentro de la órbita del jazz?

Gema: Con Gema y Pavel hemos hecho siempre música original, cantado con gente que no se conoce, o en un solo disco hicimos versiones de cosas conocidas para nosotros. Pero yo como cantante también tenía ganas de hacer otras cosas, había colaborado con otros artistas, pero no había hecho algo sola. No me había dicho: "bueno, voy a estudiar estas cosas y voy hacer esto y voy a cantar esta canción porque me gusta a mí y no me importa si es famosa o esta gastada". Entonces pensé en un formato que fuera un piano, un contrabajo y un percusionista. Los tríos de jazz tradicionales son el piano, el contrabajo y la batería; yo quería que el baterista se convirtiera en un percusionista, que a lo mejor tuviera una caja o un bombo, pero yo quería paila, congas, bongoes y güiros. Quería cosas que me acercaran a un timbre diferente. Porque yo no quería que sonara al típico sonido jazz. No pretendía, ni pretendo, hacer jazz; no soy jazzista, aunque tengo muchas influencias del jazz. Entonces quería hacerlo y que eso se notara. Por eso canté, por ejemplo, Saradonga, o una versión de Desafinado, de Tom Jones, porque yo quería jugar como cantante a ser desafinada. Luego los boleros; algunos los llevé a blues y otros a jazz, fui cambiando armonías, ritmos, cambiando las formas y comenzaba, en vez de por el principio, por el estribillo. En fin, hice cosas de la música bailable cubana que no he podido desarrollar en los otros proyectos.

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