Viernes, 03 mayo 2002 Año III. Edición 358 IMAGENES PORTADA
Música
Lázaro Ros: la leyenda viva

Una conversación con el hombre de los mil cantos sagrados.
por NATALIA BOLíVAR, La Habana Parte 2 / 2

Dice que de su generación quedan ya muy pocos. Casi todos se han ido al lugar del bien. Lo que aprendió le costó mucho esfuerzo. Durante años, anduvo por pueblos en busca de la casa donde había un toque, donde un viejo babalawo o un santero le enseñara un nuevo canto. Recorría las zonas azucareras de Matanzas, área donde se asentaron esclavos traídos de África y donde conservaron la historia hablada de su pueblo.

—No creo que haya nadie vivo que pueda traducir todos los cantos que yo me sé. Yo le puedo decir el significado global que tienen, conocemos algunas palabras, pero no todas.

Los viejos, como los llama Lázaro, eran tan celosos de sus secretos que les costaba trabajo traducir sus cantos completos. Ros piensa que lo hacían porque eran muy cuidadosos con los secretos de su religión.

—Te decían: en este canto se cuenta cómo la perra crió a los hijos del tigre, que habían sido abandonados. Cuando crecieron, los tigres se comieron a sus hermanos de leche, los hijos de la perra. Entonces la perra amenazó con que cuando se le aparecieran los tigres, les caería encima a palos.

De pueblo en pueblo, Lázaro fue aprendiendo historias y cantos, hasta pasar el millar. Los cantos sagrados afrocubanos son como una enciclopedia: abarcan todo lo relacionado con los dioses y con la vida cotidiana. Hay cantos al amor (Ochún), a la vida (Changó), a la paz y la tranquilidad (Obatalá), a los antepasados (Oddúa)...

Al preguntarle por los cantos de la muerte, Ros se pone serio. Ha sabido que recientemente alguien entonó cantos de muerte cuando no había funeral.

—Yo lo respeto, pero no estoy de acuerdo. No podemos adelantarnos a las cosas. Los cantos de muerto son de lo más sagrado. Expresan la última voluntad del difunto. Sólo han de cantarse al año del fallecimiento. Se hace un gran funeral, con todos los amigos del muerto. Se da ese tambor, y se le ofrece comida al muerto, pues es la última comida espiritual que tomará con todos sus amigos, padrinos y parientes.

La muerte le hace reflexionar. Expresa un deseo:

—Me gustaría, antes de partir, poder visitar Nigeria. De allí salieron mis antepasados. Cuando viajo y me encuentro a músicos nigerianos, les hablo en yoruba. Pero me dicen: esa lengua es arcaica. Sí. Pero les puedo decir: Omo fumi achá. Es decir, dame un cigarrito.

Una leyenda viva este Lázaro Ros. Desea dejar todo lo que sabe, por si le es útil a alguien, antes de partir. Porque Ros prefiere partir antes que morir.

Salto a cont. Volver: Inicio »
1   Inicio
2   Dice...

Imprimir Imprimir Enviar Enviar

En esta sección

Antes que anochezca
CARLOS OLIVARES BARó, México D. F.
El profeta en su tierra
ENRIQUE COLLAZO, Madrid
¿Cuarenta años de música cubana?
CARLOS OLIVARES BARó, México D. F.
Aché para Miami
ALEJANDRO RíOS, Miami
Hasta fuera
CARLOS OLIVARES BARó, México D. F.
La vida saxual
JOAQUíN ORDOQUI GARCíA, Madrid
NOTICIERO
SOCIEDAD
ECONOMÍA
CULTURA
INTERNACIONAL
DEPORTE
MÚSICA
semblanzas
dulce cantar
OPINIÓN
DESDE...
ENLACES
Chat
ENTREVISTA
Cartas
BUSCADOR
Galeria
Niño
EDICIONES
» Actual
« Anterior
» Siguiente
Seleccionar
D:  
M:  
A:  
   
Vida
 
 
PORTADA ACTUAL NOSOTROS CONTACTO DERECHOS SUBIR
 
© 1996-2003 Asoc. Encuentro de la Cultura Cubana.