| Hasta fuera |
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| César Pedroso, la timba y Los que Son, Son. |
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| por CARLOS OLIVARES BARó, México D. F. |
Parte 2 / 2 |
En Los que Son, Son, agrupación enmarcada en la sonoridad del Charangón (Revé, Charanga Habanera, Original de Manzanillo, Cándido Fabré...), Pedroso subraya la sección de cuerdas con 4 violines; agudiza los metales con 2 trompetas (mantiene 1 trombón); diversifica las percusiones con timbales, drums, congas y güiro; acusa la presencia de la síncopa funk del bajo (Adalberto Candelita Ávila) e incluye una nómina de soneros/timberos (pregoneros) de vigoroso y fresco fraseo (Gustina Azcuy García, Donaldo Flores, Tirso Duarte, Jesús Bello, Sixto y José Pepita Gómez): escuchamos una balanceada fragosidad que se mueve entre la pulsación charanguera y los rumores del conjunto.
Timba: the new generation of latin music anuncia el disco en la portada, y 9 composiciones y arreglos de Pupy lo confirman: el pianista habanero insiste en las marcas timberas y nos regala una intensa muestra de incitaciones bailables donde los resortes del rock pop, el reggae, el hip hop, los ecos del guaguancó y los toques santeros se fusionan con el son oriental, la bomba y la plena de Puerto Rico. Así, El vecino se mudó se ubica en los terrenos de la timba/guaracha, Qué cosas tiene la vida se desplaza a los espacios caribeños con inteligente balance de bomba y plena, y Las mujeres son es una conga/changüí dibujada por violines y metales.
Heredero de algunos acentos "vanvaneros", escuchamos, sin embargo, a un compositor/arreglista con un habla singular y conocedor de su oficio: favorecer la algarabía bailable. Breña instrumental concebida en tensiones de estrepitoso y sutil balance rítmico (La voluminosa, El gato no araña, Las mujeres son), que va dirigido al público bailador y hace que los más exigentes melómanos se detengan en algunos pasajes por la inteligente conformación de un discurso que se nutre de lo mejor de nuestra música (Te molesta que sea feliz, Vamos a gozar hasta fuera: el solo introductorio de Changuito es de antología). Juégala, guaracha/son que concluye en timba —en el marco de un endiablado montuno—, homenajea con imaginación pregonera a boleristas, soneros y orquestas populares de los años 40 y 50.
Los integrantes de Los que Son, Son conforman un ensemble de atinado acople armónico con propuestas y apuntes renovadores de los trazos de la timba habanera. Llama la atención la epifanía que logran las trompetas de Padrón y Márquez, el trombón de Sánchez, el bajo de Candelita, las percusiones de Changuito, Baklan, Panga, Pasito y Perchero y los reverberantes violines capitaneados por el legendario Miró. El piano de Pupy se columpia de una atmósfera a otra y "montunea" de lo lindo en cada pieza: de momento aparecen por ahí algunas costuras de Lilí Martínez, pero más que lucirse en solos virtuosos, a Pedroso le interesa teclear para regocijo de los bailadores, y a ese blanco se dirigen los dardos de su sandunga.
Las resonancias timberas son una realidad indiscutible en nuestro complejo mapa rítmico: I. Delgado, J. L. Cortés, D. Calzado, Paulito F.G, Manolín, Rojitas, Formell, Adalberto, G. Piloto, Alfonso, M. Simonet y Pachito Alonso son algunos de los responsables de este reconocimiento internacional del renacer de nuestras cadencias bailables. Esta producción discográfica proyecta perspectivas frescas y novedosas al vocerío timbero: se amplían las posibilidades y, a las tendencias jazzísticas (N.G, Bamboleo...), charangueras (Van Van, Revé...), soneras (Delgado, Adalberto...) y guarachero/bravas (Manolito y su Trabuco, Paulito F.G...) se suma la acústica de la fusión de la plena, la bomba y el calypso. El legendario fundador de Los Van Van, hijo ilustre de Pogolotti, pone a bailar al más patón de los patones: a la timba le hacía falta un disco como éste para callar de una vez a los escépticos. Como dicen en La Habana, parece que la cosa se hincha y lo que viene es pa' bailar hasta fuera.
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