| Del bolero al mambo |
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| La música cubana salta del cine nacional a toda América: 1940-1950. |
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| por ARSENIO RODRíGUEZ, Barcelona |
Parte 2 / 2 |
Antes de hablar de las primeras películas de Pérez Prado, es interesante destacar que el gran director de cine mejicano Indio Fernández realizó en 1948 Salón de Méjico, que trató sobre el danzón y sus competencias en los salones de baile de este país. Con música de Antonio Díaz Conde, se escucharon temas como El caballo y la montura, Sopa de pichón, Meneíto y los danzones Almendra, Nereidas y Juárez no debía morir. En Salón de Méjico, la ruda solemnidad del cine de Emilio Fernández dio paso a una sensualidad gozosa y relajada, en la que destacan las estupendas interpretaciones de Marga López, Rodolfo Acosta y Miguel Inclán, y el ritmo vibrante que el director imprime a la dirección de escenas. En gran medida, esa sensación de autenticidad que transmiten las imágenes de Salón de Méjico se debe a que el "Indio" caminaba por terrenos conocidos. Gran bailarín antes que actor o director, Fernández conocía perfectamente los ambientes sórdidos y sombríos de los cabaret capitalinos, donde ganó más de un concurso, como el que se celebra al principio de la película. La fotografía de Figueroa y la estupenda ambientación de Jesús Bracho contribuyeron a convertir el filme en una de las primeras cintas verdaderamente realistas del género "cabaret". Cincuenta años mas tarde María Novaro realizó otra película sobre el mismo tema, Danzón (1991), la que volvió a poner de moda el ambiente de aquellos salones de baile.
Hay un antes y un después en el cine mejicano con la llegada de Dámaso Pérez Prado, también en la música cubana del siglo XX. En 1948 la comedia mejicana Del Can Can al mambo muestra a este músico con su banda gigante, con Pedro Vargas como cantante líder, en los temas que van a popularizar el mambo en su andadura, primero mejicana, luego internacional: Qué rico mambo, Mambo en sax, La chula linda, Mambo baklan, Mambo latino, y Muchachita. La película tiene un éxito comercial sin precedentes.
En diciembre de 1949 Pérez Prado grabó Mambo No. 5, que fue el primero de sus récord de venta en toda América, incluso en Estados Unidos, donde despertó el entusiasmo de los adeptos al swing. Una película, El suavecito (1950), con dirección de Fernando Méndez, rápidamente recogió el tema que comenzó esta fiebre, ya internacional, y que aún hoy no se cansan de regrabar y remasterizar músicos y compañías discográficas en todo el mundo. Pero sólo sería el comienzo de la reafirmación de la música cubana en la esfera internacional, a través del cine.
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