| Mi gente quiere caña |
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| 'La música cubana está de moda y se nos han subido los humos a la cabeza'. Entrevista a Nilo Castillo. |
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| por DENNYS MATOS, Madrid |
Parte 2 / 2 |
La música cubana es muy espontánea y rica. ¿No te parece forzado o fuera de lugar el movimiento del rap dentro de la Isla?
Yo no lo creo, eso se veía llegar. La influencia norteamericana que nosotros hemos tenido ha sido muy fuerte, tenemos un gusto muy influenciado por lo norteamericano. Partiendo de ahí, el rap que comenzó a finales de los 70 estuvo casi diez años sin apenas llegarnos. Pero era evidente que iba a llegar, porque nosotros tenemos el guaguancó, que es improvisación, pero también tenemos las décimas campesinas, y el rap es lenguaje que dice cosas por medio de la rima. Con la influencia era claro que eso iba a explotar, que en todos los bares se iba a poner rap, que se comenzaría a mezclar con el guaguancó y con otros géneros de música cubana como efectivamente está sucediendo. Recuerdo que en el 90, cuando yo rapeaba por las calles de La Habana, apenas había ambiente de esta música; pero después que me fui, ya en el 95, había hasta festivales. Estoy muy contento porque el rap de Cuba es bestial; me quito el sombrero ante los propios Orisha, El Flaco —que ahora canta solo—, los grupos Anónimo consejo, Obsesión y otros más. Son grupos que hablan de lo que está pasando en Cuba. Los negros están verdes, están hablando de represión, de racismo, y tú cuando los oyes, sabiendo como son las cosas en Cuba para la libertad de expresión, no te lo puedes creer.
Sin embargo, el referente más cercano, en este caso la obra de Orisha, tiene mucho de tabaco, ron y casas de guano, es decir, mucho folklore y pintoresquismo y prácticamente nada del lenguaje crítico, soez, del hip hop...
Lo que pasa es que ni Orisha, ni tampoco yo, hacemos hip hop,sino música cubana con gran influencia del hip hop. Es verdad que Orisha en algunas de sus canciones adopta eclipse, incluso en los vídeos apelan a la playa, el ron, las mulatas, que son elementos muy pintorescos de una visión tradicional y estereotipada de la cubanía. Pero también sé que abordan cosas de la realidad más directa como en su canción Silencio, que debe aparecer en su nuevo disco, donde tratan directa y críticamente el asunto de la gente de la calle en Cuba. Tengo entendido que ellos se sienten como una suerte de portavoces, como voceros de los cubanos que están fuera del mundo y que también están hartos de no poder decir las cosas que hay que decir. En lo que respecta a mí, en las canciones en que toco la temática social no me propongo mostrar demasiado descarnadamente cómo es y cómo fue nuestra vida cuando estábamos en Cuba. Yo escribo de lo que he vivido de la forma más sinceramente posible —se hace lo que se puede—, de las cosas que he vivido en Cuba, Ecuador y Alemania. Eso puede verse en las canciones, y nadie puede meterme cuento sobre ningún sistema social, ni de allá ni de acá. Pienso que lo auténtico sólo está en uno y que por eso hay que tirar pa' alante según tus convicciones. Intentar vivir lo mejor posible, intentar apoyar las causas que sean justas, sean de Cuba o de cualquier otro lado.
Dada la situación que vive Cuba, ¿no crees que es mejor llamar a las cosas por su nombre directamente, como hacen los grupos de hip hop norteamericanos? Porque para rodeos metafóricos y alegóricos ya tuvimos a la Nueva Trova con todas su generaciones...
Yo creo que estamos hablando de dos situaciones diferentes. Hay una manera de expresarse en Estados Unidos, por su historia y por sus leyes, y porque la reacción del Gobierno respecto a los que no piensan como el Gobierno es muy distinta a la de Cuba. Todos sabemos la forma en que reacciona el Gobierno de Cuba ante aquellas personas que piensen diferente a la manera oficial. En este sentido hay que pensar que en Cuba todavía queda familia, y tú tienes que saber lo que vas a decir y lo que no vas decir. Tienes que usar un discurso alegórico, usar símbolos, porque de cierta manera no crees que puedas expresarte de una forma más directa y descarnada. No sé qué pasa con muchos artistas que quieren hablar de las cosas realmente por su nombre, pero al mismo tiempo no quieren verse catalogados como una especie de bandera de la disidencia. Supongo que muchos estén envuelto en ese dilema.
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