| Bongó y celuloide |
|
| Hace setenta años dio inicio una relación que aún hoy perdura: la de nuestra música con nuestro cine. |
 |
| por ARSENIO RODRíGUEZ, Barcelona |
Parte 2 / 2 |
Unirse al medio cinematográfico fue una ganancia para su carrera y la filmografía cubana, que hasta ahora no ha vuelto a tener una representante que haya calado tan hondo en la sociedad habanera. A este primer éxito de Rita se unió otro ese mismo año: Sucedió en La Habana. También de Ramón Peón, pero esta vez con música del maestro Gilberto Valdés, uno de los autores más importantes de la canción afro en la Isla.
Un año más tarde, en 1939, se hizo La última melodía, que dirigió Jaime Salvador y volvió a contar en su totalidad con música del maestro Ernesto Lecuona. Las actuaciones fueron de Lolita González, Fernando Cortés y Guillermo de Mancha.
De ese mismo año y director es Cancionero cubano, estrenada en agosto de 1939, en el teatro Payret. Dato muy interesante de esta película es que contó con la actuación especial del maestro Ernesto Lecuona, interpretándose a sí mismo, una de las pocas imágenes que se conservan de él tocando en esa época, además de que su música protagonizó igualmente la cinta.
También en ese año debuta en la película Una aventura peligrosa una artista que será notable para la relación del cine musical cubano y mejicano, Rosita Fornés. Lo hace con el dúo de Anolan —madre de Rubén Blades— y Miriam Acevedo.
Cierra esta primera década de relación cinematográfico-musical un filme notable, Siboney. Aunque fue realizado en 1939, no se estrenó hasta octubre de 1940. Un filme enmarcado dentro del género histórico, producido y dirigido por el español Juan Orol, quien también actuó junto a María Antonieta Pons, en su debut en el cine, y Chela Castro, dos famosas actrices y sensuales rumberas del celuloide, de larga ejecutoria cinematográfica en Cuba primero y luego también en México.
Esta película tomó el nombre de la canción homónima de Lecuona, cuya música también integró la banda sonora de la cinta. Incluyó composiciones de otros notables artistas cubanos como los maestros Eduardo Sánchez de Fuentes y Rodrigo Prats, Rafael Barrios y Rodríguez Silva. La historia se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX y presenta a un joven antiesclavista, de familia rica.
El realizador español Juan Orol declaró en entrevista sobre su obra: "En Cuba, donde conocí a María Antonieta Pons, mi pareja de baile en los cabaret, adopté un nuevo estilo, alegre, tropical. Decidí traer a México actores antillanos, y como botón de muestra contraté a María Antonieta Pons para mi película Siboney, que hizo época".
No es difícil definir que la obra del compositor cubano Ernesto Lecuona, y la voz de Rita Montaner, son esenciales para el desarrollo de las bandas sonoras de nuestro cine en los tempranos años treinta. A pesar de la mella letal que en la economía del cine nacional hizo la época, éste dejó joyas notables que aún hoy trascienden a través de la música.
| Salto a cont. |
Volver: Inicio » |
|
|
|

|