| La gran mascarada |
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| Impunidad, sobornos, intimidaciones... los mil y un métodos tras la masacre del 11 de abril en Venezuela. |
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| por MIGUEL RIVERO, Lisboa |
Parte 2 / 2 |
Sánchez, que todavía tiene incrustada una bala en el húmero, era uno de los acusadores y desde entonces no cesa de recibir advertencias de sujetos ligados a los círculos bolivarianos, que le dicen que debe abstenerse de "hablar mal del Gobierno y olvidarse del 11 de abril". Está amenazado de muerte.
Lo significativo de la sentencia de la jueza Sandoval es que fue dictada precisamente el 11 de julio, cuando las fuerzas de la oposición movilizaron nuevamente a centenares de miles de personas para denunciar los desmanes del Gobierno chavista.
Más de tres meses después del 11 de abril, aún no ha sido publicada la lista oficial de los 18 muertos y cerca de 130 heridos que provocaron los matones de Chávez, al dispersar la manifestación al más puro estilo de las mafias de Chicago, disparando a mansalva para defender al régimen.
Como recordó en un editorial del pasado 20 de julio El Nacional,el presidente Chávez se encontraba en esos momentos en Miraflores "al frente de las actuaciones de las fuerzas de militares y de la Guardia Nacional, así como de los círculos parapoliciales bolivarianos. Nadie se hubiera atrevido a contradecir una orden presidencial que prohibiera hostigar y disparar a mansalva contra los manifestantes que atravesaban las calles de Caracas".
Aquí está la clave de la sentencia de la jueza Sandoval: el dedo acusador de la verdad apunta hacia el Palacio Presidencial. Desgraciadamente, en Venezuela ha dejado de existir el Estado de Derecho. La justicia, comenzando por el Fiscal General, Isaías Rodríguez, depende cada vez más del autoritario presidente, que tiene que defender a sus fieles seguidores.
Se ha inventado la tesis peregrina de que el concejal Peñalver y los otros dirigentes chavistas estaban disparando contra otros francotiradores, en este caso "agentes provocadores" de la oposición interesados en fomentar una matanza y alentar la ira de la población.
Para protegerse, Peñalver tenía que disparar y disparar. Sin embargo, el vídeo muestra como carga y vuelve a cargar su pistola, sin que se aprecie que trate de cuidarse de disparos procedentes de otros sitios.
La sentencia del TSJ y la nueva detención de los pistoleros abre un rayo de esperanza, pero ya el magistrado del Supremo, Alejandro Angulo Fontiveros, advirtió que todo dependerá del "juez que le toque conocer acerca de qué es lo que va a hacer con los imputados, si los va a tener presos o les va a dictar una medida cautelar sustitutiva". ¿Existirá ese juez que resista las presiones de la Presidencia y del Fiscal General?
Según Aristóteles, "peor que una injusticia, es una mascarada de justicia", y esto último es lo que se ocurre actualmente en la Venezuela de Chávez.
En realidad, mientras habla de diálogo y de reconciliación, todo indica que el presidente venezolano urde un plan clandestino de hostigamiento y violencia contra la oposición, con actos de vandalismo contra los medios de comunicación social, que denuncian los desmanes del Gobierno. Recientemente, un proyectil militar fue lanzado contra el parqueo de autos de la cadena Globovisión, una de las que más critica al régimen, y varios periodistas han sido víctimas de agresiones, insultos o intimidaciones,
Prosiguen los juicios contra los militares (generales y vicealmirantes) involucrados en el rocambolesco Golpe de Estado contra Chávez, que se produjo en la madrugada del 12 de abril.
Cuando el pasado 19 de julio llegaron esos militares a las cercanías del Tribunal Supremo de Justicia, les esperaba una turba chavista, para insultarlos y vejarlos. En Cuba se conoce bien cómo son de espontáneas estas movilizaciones de las turbas y los métodos que utilizan los matones, disfrazados de "revolucionarios enardecidos".
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