| Rastreando la tregua palestino-israelí |
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| El aeropuerto internacional de Gaza fue escenario de un encuentro cuyo principal objetivo no deja de parecer utópico: alcanzar la paz en la zona. |
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| por ARMANDO AñEL |
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Tras la reunión de este miércoles entre Yasser Arafat y el canciller israelí Simon Peres, judíos y palestinos estarían dispuestos a reanudar su cooperación —siempre tirante y convulsa— en materia de seguridad regional. Un probable levantamiento del bloqueo que el ejército israelí mantiene en zonas controladas por la Autoridad Palestina, puede ser el resultado más tangible de las conversaciones.
Peres y Arafat se comprometieron a forzar, en la medidas de sus exiguas posibilidades —la violencia en la zona campea por su respeto y el ascendiente de Arafat procurará sobrepasar, qué duda cabe, límites desde hace tiempo bastante precisos—, un alto al fuego, reactivando así la coordinación de los organismos de seguridad de ambas partes. Desde las atalayas de un conflicto que ya se hace interminable, el encuentro prolongó una vez más la esperanza de la comunidad internacional: una nueva reunión quedó pactada con el objetivo de analizar la situación y el comienzo de la aplicación de las recomendaciones de la Comisión Mitchell. La reanudación del proceso de paz, suspendido en enero, está a la orden del día.
Por supuesto, EE. UU. ha jugado un papel fundamental en ello. Recabar apoyos para la coalición internacional que prepara contra el terrorismo, es ahora mismo, en el gabinete de George W. Bush, una prioridad irrecusable. En época de crisis ciertas preferencias o inclinaciones políticas —domésticas para más señas— deben quedar al margen; las lecciones de la Guerra del Golfo, en la que Sadam Hussein intentó involucrar a Israel prendiendo la mecha del polvorín que es Oriente Medio, todavía son asimilables.
En definitiva, la reunión sería la primera de tres que están previstas para las próximas semanas. El paquete pudiera desembocar en un comunicado conjunto, en el que se pediría o implementaría el fin, parcial o total —y hasta nuevo aviso—, de las hostilidades, precisamente en momentos en que el alzamiento de los independentistas palestinos, la intifada de la mezquita de Al Aqsa, está punto de cumplir su primer aniversario. Resulta curioso, pero tras la caída del World Trade Center la larga batalla palestino-israelí podría arribar a una ambigua, y ojalá extensa, tregua. O degenerar en una tragedia irreversible. Esto último, paradójicamente, parece menos probable.

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