| El dominó mortal |
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| Fuerzas de todo el mundo dan aguas a las fichas de la política. Una data que mantiene en vilo al planeta. |
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| por REDACCIóN ENCUENTRO |
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Ocho días después de la masacre de Nueva York, como en un juego de dominó, los líderes mundiales siguen moviendo sus fichas sobre el tablero político.
El presidente George W. Bush ha firmado dos leyes con las que el Congreso de los EE. UU. deberá responder a los ataques del día 11. Una de ellas concede 40 mil millones de dólares a la reconstrucción de las ciudades afectadas. La otra da plenos poderes al presidente para utilizar la fuerza militar contra los culpables.
Bush estima que "todo nuestro país está inalterablemente comprometido con aplicar una respuesta enérgica y total ante estos ataques y contra el flagelo del terrorismo dirigido contra Estados Unidos", con lo cual conmina a la ciudadanía a unir todas las fuerzas en contra del terrorismo mundial.
Jacques Chirac ha sido el primer jefe de Estado extranjero en visitar a Bush tras los atentados. El presidente francés ha decidido utilizar un lenguaje menos agresivo a la hora de comentar el trance mundial. Ha preferido no hablar de "guerra" sino de "conflicto bélico" y ha puesto a disposición del Gobierno norteamericano todos los medios a su alcance en la lucha antiterrorista.
En tanto, en Afganistán, no se llega a un acuerdo sobre la extradición de Bin Laden. El mulá Abdul Razzak, ministro de Interiores del régimen talibán, ha exhortado a los ciudadanos a inscribirse como voluntarios para combatir contra los "infieles", en una arenga propia del Medioevo, mientras éstos huyen despavoridos hacia fronteras cercanas en una diáspora sin precedentes.
Si EE. UU. decide un ataque militar contra el territorio afgano, los ulemas o líderes de todas las regiones podrían autorizar y desencadenar la guerra santa.
Por otra parte, Irán, Estado que no mantiene relaciones diplomáticas con Norteamérica desde 1979, condenó los atentados. La pasada noche en Teherán, sin embargo, la policía detuvo a un centenar de manifestantes que expresaban su simpatía hacia el pueblo estadounidense.
La ONU, por su lado, ha exigido a Kabul la entrega inmediata del principal sospechoso de la masacre. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reclama a los talibanes que no den refugio ni entrenamiento a violentos internacionales, que desestabilizan a los gobiernos y a los pueblos.
Mientras, Bin Laden, el doble nueve, sigue oculto entre las piedras de Afganistán.

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