| Una ofensiva global |
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| 'La guerra durará varios años', afirma el vicepresidente Cheney refiriéndose al largo contraataque que prepara EE.UU. |
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| por REDACCIóN ENCUENTRO |
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El primer objetivo es Afganistán. Luego la guerra se extenderá a otros países. Así lo asume el gobierno estadounidense, quien ha declarado que la destrucción del terrorismo internacional requerirá de un ataque directo —tropas terrestres incluidas—. "Hay que pensar que habrá bajas. Hay que pensar en campañas duraderas. Hay que pensar en todas las opciones", ha afirmado Paul Wolfowitz, subsecretario de Defensa norteamericano.
La idea de un ataque "defensivo" general de EE.UU —o la OTAN— contra aquellos países que protegen a organizaciones terroristas, probablemente prevalecerá sobre otras consideraciones militares o políticas.
"Ése será un esfuerzo inmenso y multidireccional, que puede extenderse por unos 60 países, incluyendo EE UU", declaró el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. "Si no disponemos de ejércitos o flotas a los que atacar, habrá que apuntar a la Red y a los países que permiten la existencia de esa Red", explicó. "Algunos de esos países poseen objetivos militares de alto valor, tienen capitales, tienen ejércitos. Les estamos diciendo a esos países que dejen de sostener las redes terroristas; si no lo hacen, sabremos convencerles". La lista de países "patrocinadores del terrorismo", confeccionada por Washington con anterioridad a los atentados del pasado día 11, incluye en primera instancia a Irán, Irak, Siria, Libia, Sudán, Corea del Norte y Cuba. Dadas las actuales circunstancias, la lista sufrirá considerables cambios (se alargará).
"Nuestra respuesta no consistirá en lanzar algunos misiles para que la gente pueda verlo en la televisión", aseguró Rumsfeld. Por el momento, el envío de una fuerza expedicionaria a Afganistán parece estar fuera de toda duda.
Según fuentes citadas por la CNN, Pakistán ha enviado una misión a Afganistán para advertir a los talibán. Éstos dispondrían de tres días para entregar a Osama Bin Laden, considerado el principal sospechoso por EE.UU, o enfrentarían un ataque estadounidense. El líder supremo de los extremistas, el "mulá" Mohamed Omar, llamó a los doctores de la fe musulmana para confeccionar un edicto que llame a la guerra santa contra Norteamérica si la ofensiva tiene lugar. Numerosos habitantes de Kabul y otras ciudades ya se ponen a buen recaudo en las zonas rurales.
A mayor escala, la idea norteamericana —ya refrendada por Gran Bretaña— consiste en desactivar el terrorismo internacional atacando o desactivando los puntos neurálgicos en los que éste se asienta, es decir, aquellos gobiernos que le prestan apoyo. Acertada o no, semejante estrategia resulta, al menos, razonable. "Cuando acabemos con dicha Red —ha dicho Colin Powell aludiendo a Bin Laden— continuaremos con un ataque mundial al terrorismo en general".

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