| Las pistas confluyen en Bin Laden |
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| La temporada de caza al principal sospechoso de los ataques a EE.UU, queda oficialmente abierta. |
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| por REDACCIóN ENCUENTRO |
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Comienzan a aparecer nombres concretos. Extraoficialmente —el FBI se niega a revelar la identidad de los pilotos suicidas, aun cuando ha anunciado que la conoce—, se barajan los nombres de Adnan Bukhari, Ahmad Ibrahim Ali al-Hazoumi, Mohamed Atta y Wael Mohammad al-Shehrid, terroristas en el entorno de la organización de Bin Laden, Al Qaeda, como probables autores de los recientes atentados en EE.UU.
Luego de que el FBI informara a Alemania que dos de los sospechosos (Mohamed Atta y Wael Mohammad al-Shehrid) habían entrado a Norteamérica procedentes de ese país europeo, la policía de Hamburgo inició a su vez las investigaciones. El primero de los suicidas, de 33 años, fue reconocido como pasajero del avión de American Airlines AA 11, y el segundo, de 23, como pasajero del AA 175. Ambos residían en esa ciudad alemana, matriculados en la Universidad Técnica, y nunca antes habían sobresalido por su comportamiento.
Entonces se detuvo a un hombre sospechoso, y se llevó a la comisaría a una mujer para interrogarla como testigo. Los arrestos de Hamburgo se sucedieron después del registro de cuatro viviendas locales.
Según el director general de la cancillería alemana, Franck-Walter Steimeier, "los motivos, los objetivos, el estilo militar, la profesionalidad, los recursos financieros necesarios y la repetición de los atentados demuestran que sus autores deben buscarse en el entorno de Bin Laden". Los servicios secretos alemanes, israelíes, británicos y franceses tienen igual visión de los hechos.
El FBI ha detenido hasta ahora a seis sospechosos en Miami y Boston, con el objetivo de interrogarlos posteriormente. 4000 policías y 400 miembros de la oficina de lucha contra crímenes permanecen desplegados cerca de los sitios que fueran blanco de los ataques. Ha salido a la luz que los terroristas disponían de un centro de actuación en Boston, Massachusetts.
El martes, tras los atentados que estremecieron EE.UU, los servicios de espionaje de ese país interceptaron llamadas telefónicas de miembros de Muyahidín Jalq (Combatientes del Pueblo), organización supuestamente comandada por Osama Bin Laden. Los terroristas se confirmaban entre sí la "buena" nueva: dos de los objetivos —léase las Torres Gemelas— habían sido alcanzados.
Ya se sabe que entre los posibles blancos del ataque suicida figuraban la Casa Blanca y el avión presidencial de George W. Bush. La teoría más extendida, aún sin confirmar, establece que los atacantes no se conocían entre sí.
De cualquier manera, el cerco se cierra sobre Bin Laden. El líder integrista saudí, presunto responsable de la muerte de miles de inocentes —las autoridades portuarias de Nueva York estiman que podría haber más de 20.000 víctimas. El alcalde de Nueva York, Rudoph Giuliani, ha anunciado que el balance de desaparecidos alcanza la cifra de 4.763 por el momento—, está ya en el punto de mira de casi todo el mundo. Y de su primera potencia.

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