Lunes, 03 septiembre 2001 Año II. Edición 183 IMAGENES PORTADA
Internacional
Un tribunal para los Jemeres Rojos

Aún está por determinar la fecha en que se efectuará el proceso y cuáles ex miembros del antiguo régimen serán conducidos ante los jueces
por MANUEL DíAZ MARTíNEZ  

El 5 del corriente, el Consejo Constitucional de Camboya (Kampuchea, en lengua jemer) ratificó un proyecto de ley, votado hace un mes por el Parlamento de ese país, que viabiliza la integración de un tribunal destinado exclusivamente a juzgar a los cabecillas de los Jemeres Rojos. El proyecto –que acaba de ser refrendado por el rey, Narodom Sihanuk– establece que dicho tribunal, al que se le confiere carácter internacional, esté compuesto por magistrados camboyanos y extranjeros. Los extranjeros serían designados por la ONU, en el caso de que este organismo acoja el proyecto.

Cambodia
Cambodia. Un monje budista ante fotos de las víctimas
del genocidio

De acuerdo con informaciones difundidas por la AFP desde la capital camboyana, Phnon Penh, aún está por determinar la fecha en que se efectuará el proceso y cuáles de los ex miembros del régimen genocida de los Jemeres Rojos que aún viven serán conducidos ante los jueces. Ésta es una cuestión harto problemática, que infunde zozobra en las esferas oficiales de Camboya, habida cuenta de que algunos de los antiguos colaboradores de Pol Pot ocupan actualmente cargos en el Gobierno. Tal es el caso del primer ministro, Hun Sen, quien se ha apresurado a exponer, en declaraciones que parecen adelantar un mensaje coactivo a los futuros jueces –ante los que quizás comparezca–, "su temor al peligro de que este juicio lleve a una guerra civil si el tribunal no actúa con cuidado". El único "cuidado" que se le debe exigir a ese tribunal, si es que se crea y asume sus funciones, es que actúe con sentido de la justicia y dicte sentencias con arreglo a la ley, porque, de lo contrario, si condiciona su actuación a factores extrajudiciales, podría cerrar en falso la herida abierta por el polpotismo en el cuerpo social de Camboya.

Los Jemeres Rojos, guerrilla de comunistas fanáticos apadrinada por la China de Mao, implantó en Camboya su régimen de terror en 1975, tras vencer a la dictadura militar pronorteamericana del general Lon Nol. En 1978, Vietnam, con apoyo soviético, invadió Camboya y, un año más tarde, el ejército vietnamita, junto a fuerzas del Frente Unido de Salvación Nacional de Kampuchea, tomaba Phnom Penh, poniendo fin así al demencial imperio de los maoístas camboyanos. Éstos, en los cuatro escasos años que estuvieron en el poder, siempre bajo la máxima jefatura de Pol Pot, infligieron a la humanidad, en la carne del pueblo camboyano, el segundo genocidio más espantoso del siglo XX, después del perpetrado por los hitlerianos en Europa.

El Che Guevara consideraba que los revolucionarios cubanos son dichosos porque tienen un país para experimentar. Los Jemeres Rojos disfrutaron de una dicha idéntica. Su experimento consistió en conducir a los camboyanos al comunismo sin pasar por las etapas previas de que hablan los clásicos del marxismo: abolieron la división de clases esclavizando a todo el mundo, destruyeron el capitalismo eliminando el dinero y estableciendo, mediante la tortura y el asesinato en masa, un colectivismo primitivo, y resolvieron la diferencia entre el campo y la ciudad vaciando las ciudades a punta de bayoneta y convirtiendo el país en un inmenso campo de concentración dedicado al trabajo agrícola en condiciones infrahumanas. Es imposible precisar el número de personas muertas por inanición, por enfermedades o ejecutadas durante el experimento "revolucionario": las cifras que se dan oscilan entre 1.200.000 y 3.000.000. En los años del aquelarre polpotiano, el territorio de Camboya se llenó de furnias rebosantes de cadáveres –"abono humano" para la agricultura, según el decir de los verdugos–, muchas de las cuales han quedado para la historia en fotos dantescas que dan una idea de la crueldad en el siglo XX.

Se afirma que cómplices de Pol Pot, fallecido en abril de 1998 mientras se hallaba oculto en la selva, viven en zonas próximas a la frontera con Tailandia. El vicepresidente camboyano, Heng Samrin, quien fuera seguidor de Pol Pot y se enfrentara a él en 1977, ha declarado que "sentenciar a los líderes del régimen genocida del Jemer Rojo significa terminar para siempre con el régimen". Estamos de acuerdo.


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