Viernes, 03 agosto 2001 Año II. Edición 175 IMAGENES PORTADA
Internacional
El fin de una isla

26 votos deciden en la Cámara de Representantes el mantenimiento del embargo hacia Cuba
por ALEJANDRO ARMENGOL Parte 2 / 3

La realidad es que el destino de la Isla poco importa para los políticos norteamericanos. Pero esta verdad resulta muy difícil de asimilar por un exilio que por años creyó construir en Miami no una nación hipotética, donde el futuro y el pasado se unían en una ciudad mágica, sino lo que es más insólito: una isla dentro de un continente. Al no poder derrotar la historia, los primeros exiliados creyeron que podrían, al menos, vencer a la geografía.

El desencanto ante un fracaso que cada vez se hace más evidente, suele tomar dos formas igualmente peligrosas: o se vive del ensueño, creyendo que a la muerte de Castro la Isla dará un salto al futuro para caer de lleno en un pasado idealizado, vislumbrado sin mácula en el fondo de una tacita de café en el Versailles, o se deambula a través de llamadas telefónicas a las emisoras de radio hispanas, presas del resentimiento, imaginando conspiraciones y añorando cataclismos.

La realidad avanza por caminos más vulgares. Cada vez más Miami es menos una avanzada de la lucha anticomunista, donde la beligerancia adoptó diversas formas, aunque siempre con un éxito limitado, y un bastión –a veces real y otras ficticio– de una intransigencia política empañada por la banalidad y el acomodamiento, para convertirse en una ciudad donde existen grandes oportunidades de hacer negocios, y de disfrutar de una vacaciones al sol, al tiempo que aspectos más sombríos, como la corrupción política, la ensombrecen desde hace años.

La llamada "crisis" dentro de la organización más poderosa del exilio, la Fundación Nacional Cubano Americana, ha vuelto a evidenciar esa necesidad inevitable de un cambio de táctica, obligada por el cambio del escenario político nacional e internacional. En primer lugar, la renuncia a la institución de algunos de sus miembros más conocidos no conlleva una verdadera crisis de la organización –que amenace sus fundamentos–, sino es el reflejo de un cambio paulatino que al exilio más convencional y retrógrado le cuesta trabajo asimilar.

Más que el aspecto más visible de la discrepancia de criterios –el apoyo por parte del director de la organización, Jorge Mas Santos, para que Miami sea la sede de la ceremonia de premiación de los Grammy latinos– el centro de la cuestión tiene que ver con el papel del exilio en la oposición al régimen castrista, y su posible participación en un proceso de transición tras la desaparición de Castro de la escena política . Tampoco los orígenes de la "crisis" se hallan en la derrota sufrida por ciertos sectores del exilio con la devolución a Cuba del niño Elián González.

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