El juicio que se realiza desde hace tres meses en Miami a cinco hombres acusados de espiar para el Gobierno cubano se ha concentrado en los últimos días en el área del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, en 1996.
El tema se ha convertido en fuente de rivalidad entre la fiscalía y a la defensa, pues uno de los acusados, el presunto cabecilla de la red de agente cubanos, Gerardo Hernández, enfrenta cargos de conspirar para el derribo de las naves por un avión MIG 29 de la fuerza aérea cubana, causando la muerte a cuatro pilotos.
La fiscalía ha presentado recientemente a dos testigos, un piloto del Servicio de Guardacostas y un experto del sistema nacional de radares.
El piloto, teniente Chris Buckridge, dijo que el día del derribo, 24 de febrero de 1996, vio dos grandes manchas de gasolina en aguas internacionales, así como restos metálicos de "algo hecho por el hombre". Buckridge mostró en el mapa el lugar donde observó las manchas, a unas 21 millas al norte de La Habana.
Por su parte, Jeffrey Richardson, jefe de la división de ingeniería de un escuadrón que evalúa los datos del sistema nacional de radares, acusó a las autoridades cubanas de falsificar los datos captados por los radares de la Isla.
"Los datos son tan dispares, en ocasiones hay diferencias de más de 20 millas, que alguna manipulación tuvo que haber", afirmó.
La fiscalía trata de demostrar que el suceso ocurrió en aguas internacionales y la defensa, en aguas cubanas.
En 1996 la Organización de la Aviación Civil Internacional, adscrita a las Naciones Unidas, luego de tres meses de investigaciones, concluyó que el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate ocurrió en aguas internacionales del Estrecho de la Florida.
Entretanto, crece el descontento en sectores de la comunidad cubana sobre la forma en que la fiscalía maneja el juicio.
"Desde el primer momento hubo diferencias entre los fiscales, porque sabían que había puntos muy difíciles de presentar", opina el abogado Ralph Fernández, ex fiscal estatal que en 1997 defendió a tres cubanos, quienes salieron absueltos de cargos de piratería tras desviar una avioneta a Estados Unidos.
Entre los errores que se le señala al trabajo de la fiscalía figuran no haber llamado a declarar al líder de Hermanos al Rescate, José Basulto, quien lo hizo convocado por la defensa, como testigo hostil.
Fernández cree que el caso ha sido bloqueado por la administración Bush. "No hay duda de que el Gobierno optó por cambiar el enfoque y decidió esterilizar este caso", afirmó.
Por su parte, el ex director de Radio Martí, Ernesto Betancourt, considera que la fiscalía ha permitido que la defensa trate de desacreditar a la comunidad cubana exiliada. "Dejan que [esos testigos de la defensa] le tiren a la comunidad nuestra", dijo Betancourt.
Los argumentos finales del proceso podrían presentarse esta misma semana.