Richard Nuccio, ex secretario para Asuntos Cubanos de la administración de Bill Clinton, compareció ante el tribunal que juzga a cinco hombres por presuntamente espiar para el Gobierno de Fidel Castro.
El testimonio de Nuccio puso de relieve las fricciones entre distintas agencias del Gobierno estadounidense en torno a los vuelos de la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.
Nuccio declaró que, ante las crecientes tensiones con el Gobierno cubano por las actividades de Hermanos al Rescate, la lenta respuesta de la Administración de la Aviación Federal (FAA) y a pedido del Departamento de Estado para que impidiera los vuelos de la organización, se comunicó con el secretario (ministro) de Transporte en busca de sanciones rápidas para impedir una confrontación con La Habana.
A pesar de repetidas advertencias sobre la peligrosidad de su acción, Basulto voló el 24 de febrero de 1996, y dos avionetas Cessna, piloteadas por cuatro hombres, fueron derribadas sobre aguas internacionales.
El testimonio de Nuccio sirvió, en parte, a la defensa —encabezada por Paul McKenna, abogado del presunto cabecilla de la red, Gerardo Hernández— quien sostiene que las “provocaciones” de Basulto fueron las responsables del derribo.
Hernández es acusado de proporcionar a La Habana información que permitió el derribo de las avionetas, y de ser hallado culpable enfrenta una sentencia de cadena perpetua.
Sin embargo, Nuccio también le proporcionó argumentos a la fiscalía. “Cuba no tiene derecho, no tiene derecho de ejercer soberanía fuera de sus límites territoriales”, enfatizó el ex funcionario, que ahora dirige el Centro Pell para Relaciones Internacionales y Política Pública. Agregó que el derribo fue un “acto de guerra” injustificado en tiempos de paz.
En otra sesión muy caldeada del proceso judicial, McKenna interrogó a Basulto. El líder de Hermanos al Rescate aseguró que el 13 de julio de 1995, cuando sobrevoló La Habana dejando caer volantes y medallas religiosas, se cruzó con aviones caza cubanos pero no recibió ninguna advertencia de ellos.
Un funcionario de la FAA, Charles Smith, había declarado anteriormente que advirtió a Basulto sobre los peligros del vuelo, pero éste declaró, ante el jurado, que no recordaba claramente esas advertencias.
Agregó que en esa ocasión se trataba de una misión de apoyo a la flotilla del Movimiento Democracia, que realizaba un homenaje a las víctimas del remolcador 13 de marzo.
Al ser cuestionado por McKenna sobre si conocía que las leyes internacionales prohíben la entrada al espacio aéreo de un país sin la autorización del mismo, Basulto respondió: “también hay otras leyes internacionales que nos obligan a prestar asistencia y rescate dondequiera que sea”.
El juicio no da señales de acercarse a su fin y varios miembros del jurado ya han comenzado a indagar si terminará antes de las Navidades.