Pueden haber causado dudas y hasta burlas de muchos, pero los argumentos de Ana Margarita Martínez, de que había sido “violada” por el Gobierno cubano, convencieron a un juez estadounidense, quien le otorgó siete millones de dólares de compensación.
Martínez, de 40 años, ex esposa del presunto espía castrista Juan Pablo Roque, recibirá 175.000 dólares anuales durante los próximos 41 años, de acuerdo con su expectativa de vida.
Al dar a conocer el fallo sobre la demanda presentada por la mujer —quien había solicitado una indemnización por 41 millones de dólares—, el juez de circuito Alan L. Postman dijo que tanto Roque como el Gobierno cubano “la explotaron para sus torcidos propósitos e intencionalmente le infligieron severos daños mentales y sufrimientos que perdurarán en su vida por los próximos años”.
“Cuba ha pisoteado impunemente los derechos de uno de nuestros ciudadanos en nuestro propio suelo como parte de una vil conspiración criminal”, agregó el magistrado.
En la demanda, Martínez, quien contrajo matrimonio con Roque en 1995, alegó padecer un trauma síquico producto del engaño de su relación sentimental. Ella sostuvo que fue “violada sexualmente”, pues de conocer que Roque trabajaba para los servicios de inteligencia del Gobierno de Fidel Castro ni siquiera se le habría acercado. Ambos se conocieron en 1992, vivieron juntos dos años y estuvieron casados 11 meses.
Roque escapó hacia la Isla un día antes del derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate, en 1996, y a su regreso compareció ante la televisión cubana declarando contra la organización de exiliados, aunque sin admitir directamente un trabajo de espionaje.
“Me siento satisfecha porque hemos logrado que un tribunal de este país considere la acción de Cuba como un crimen. Esa era la meta de este proceso”, aseguró Martínez.
Los pagos de la compensación se realizarían en virtud de la Ley Antiterrorista de 1996, mediante la cual las víctimas del terrorismo de países extranjeros pueden cobrar compensaciones con dinero de esos Estados que esté retenido en Estados Unidos.
Para que Martínez reciba finalmente su dinero, el presidente George W. Bush tendría que autorizar personalmente el uso de fondos congelados que tiene el Estado cubano en el banco Chase Manhattan.
De acuerdo con informes, Cuba tendría unos 160 millones de dólares en ese banco, que han comenzado a mermar en los últimos meses. En enero, 93 millones se destinaron al pago de una indemnización a las familias de tres de los pilotos derribados en 1996. El dinero no puede ser usado por el Gobierno de Fidel Castro y legalmente pertenece al Estado cubano, y podría ser empleado en beneficio del país tras la previsible desaparición de régimen. Lamentablemente, a este paso, las arcas cubanas en Estados Unidos también quedarán vacías.