Una misa en memoria de Fulgencio Batista (1901-1973) estuvo a punto de ser interrumpida por un viejo ardid, al que se recurre aún en Miami: una amenaza de bomba.
Un escuadrón antiexplosivos de la policía de Miami-Dade tuvo que desalojar la iglesia de San Juan Bosco, pero luego el servicio pudo oficiarse sin mayores dificultades, aunque con custodia policial.
Unas 150 personas que se congregaron en la parroquia, para rendir homenaje al ex presidente y dictador en ocasión de los cien años de su nacimiento, el 16 de enero. Familiares de Batista, entre ellos hijos y nietos, convocaron al servicio religioso en un anuncio publicado en las páginas del diario El Nuevo Herald.
El recordatorio de la misa asegura que "en sus años de gobierno las obras y logros sociales fueron tantos que nos es imposible enumerarlas" y que "la situación caótica del país lo convence a aceptar el liderazgo de un movimiento militar que lo lleva nuevamente al poder el 10 de marzo de 1952. (...) los esfuerzos para lograr la paz por parte del gobierno y los sectores oposicionistas fueron frustrados por las amenazas y acciones de los grupos llamados revolucionarios".
En su homilía, monseñor Emilio Ballina elogió la contribución de Batista a las escuelas cívico-militares y rurales y afirmó que "en los gobiernos puede haber homicidios, pero no siempre el presidente tiene que ver con ellos", aunque no aclaró si también se refería a Fidel Castro.
Los medios de prensa locales no se hicieron eco de la misa, que se celebra todos los años por la muerte de Batista. Ningún grupo se atribuyó la amenaza de bomba. Se desconoce si fueron los partidarios de Prío, Grau o Castro, o simplemente, las víctimas de la sangrienta represión batistiana.