|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Hace cerca de ocho años se me ocurrió crear una serie de presentaciones cinematográficas en la institución educacional Miami-Dade Community College, bajo un nombre ancho y nada ajeno: Ciclo de Cine de Cubano.
La idea era establecer un foro, por entonces inexistente, donde pudiera ser visto cualquier filme o vídeo que lidiara con el asunto cubano, sin distinción de género, procedencia o autor. Lo que comenzó siendo una reunión discreta de cincuenta personas curiosas ha devenido acontecimiento esperado por cientos de fieles seguidores que no se pierden una función y que, además, se interesan por saber cuándo será la próxima ocasión. El Ciclo comenzó bendecido con la presencia de ese caballero de la intelectualidad cubana que responde al nombre de Enrique Pineda Barnet y su inefable La Bella del Alambra. Desde entonces a la fecha, la ventana ha permanecido abierta y es así como han acontecido hechos curiosos y antagónicos. Por ejemplo, Rolando Díaz estrenó aquí su mediometraje Melodrama antes de mostrarlo, a duras penas, en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana mientras Arturo Soto, de visita en la ciudad, hizo saber, con cierta cautela, que conocía que habíamos pasado Pon tu pensamiento en mí (su primer largometraje) pero que no estaba en condiciones de autorizar la proyección de Amor vertical, su segundo filme. Gracias al Ciclo, muchos directores cubanos desconocidos por estos lares han sido presentados en animadas funciones no lucrativas, puramente docentes, donde el aprendizaje se produce, no tanto en el análisis de la obra en cuestión, sino en la múltiple y variada interpretación que de ella hace el público asistente. De muestra un botón: para muchos, la película de Julio García Espinosa (artista-funcionario fuera de toda sospecha de deslealtad al proceso), La inútil muerte de mi socio Manolo, devino ilustrativo retrato de la frustración y desilusión que ha producido la revolución de 1959, incluso entre sus más fieles seguidores. No obstante la cobertura de prensa y publicidad dispensada a cada presentación, casi todos los directores cubanos, cuyas obras han desfilado por el Ciclo, no consideran prudente mencionar en sus curriculums que han estado en Miami, al menos por esta vía imprevista y algo informal. Otros, que protegeré con el anonimato, hacen llegar discretos agradecimientos por haber podido confrontar sus obras con compatriotas ausentes y hasta me han enviado copias de sus filmes con la encomienda expresa de presentarlos.
Mitos para denigrar a la ciudad posible (II) |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
© 1996-2003 Asoc. Encuentro de la Cultura Cubana.