El 12 de enero las autoridades de Inmigración y Extranjería de Ciego de Avila procedieron a detener a los ciudadanos checos Jan Bubenik e Ivan Pilip. Según las autoridades cubanas, éstos violaron su condición de turistas y cumpliendo indicaciones de "personeros de la mafia cubanoamericana", mantuvieron contactos subversivos con integrantes de grupos disidentes en esa provincia. El diario Granma añade, tras una minuciosa descripción de la ruta que siguieron los checos para llegar a Cuba, que ambos servían a Freedom House, institución creada por el gobierno de Estados Unidos para suministrar fondos "a los vendepatrias". Granma recuerda que en el 2000 fueron "descubiertos" otros cinco miembros de la misma organización: 2 letones, 1 polaco, 1 rumano y 1 checo, quienes se entrevistaron con opositores cubanos y "trasladaron experiencias" sobre la actividad antisocialista en sus respectivos países.
Los recién detenidos, el ex ministro de Finanzas y actual parlamentario Ivan Pilip, y Jan Bubenik, miembro de la Fundación Pro Democrática checa y uno de los líderes estudiantiles de la llamada "revolución de terciopelo", se reunieron en Ciego de Avila con Antonio Femenías Echemendía, del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, y Pedro Valdivia, de la agencia de prensa independiente Patria, quienes también fueron detenidos. "Estaban presionándoles para decir que los checos habían traído dinero y materiales subversivos, pero lo negaron, porque no era verdad'', afirmó Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. El ministerio checo de Asuntos Exteriores ha pedido explicaciones a La Habana por la detención, y ha manifestado su disgusto porque a los checos detenidos no se les permitió contactar a funcionarios de su país en Cuba.
Aunque el gobierno cubano ha anunciado que los detenidos serán juzgados por "cargos de conspiración contrarrevolucionaria al servicio de Estados Unidos", Elizardo Sánchez asume que serán deportados muy pronto: "El gobierno normalmente maneja estos casos así''.
En abril de 2000, la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra aprobó una resolución presentada por el gobierno del presidente checo Vaclav Havel condenando las violaciones a los derechos humanos en Cuba.