Miércoles, 20 junio 2001 Cubaencuentro punto com
-
En Cuba Encuentro en la red
-
Sin más curvas...
 
Suciedades del hombre puro y nuevo
TANIA QUINTERO, La Habana Parte 1 / 2

Tiene 45 años. Es gay y pobre. Se gana la vida en el Cuerpo de Guardia y pabellones del hospital de Diez de Octubre, La Dependiente. Servicial y amable, presto a cuidar enfermos viejos y solos. Pero también a timar a los familiares acompañantes, nerviosos y atribulados ante el cuadro clínico grave de un ser querido.

A mí me tumbó 22 pesos que le di para que me trajera dos panes con jamón y café. Y encima, pagué la novatada y le regalé 5 pesos por el favor, un sábado por la noche, mientras esperaba con mi madre ingresada en la sala de terapia intermedia.

A la mañana siguiente, cuando salía de los trámites mortuorios, lo vi. Estaba con la misma ropa en una consulta del Cuerpo de Guardia. Me aseguró que me mandó el encargo con un empleado. Excusa típica de vividor a la caza de alguien –como yo aquella noche– a quien se le pueda quitar dinero o algún objeto de valor.

En ese mismo hospital, años atrás, a mi madre le llevaron pertenencias, porque los rateros están por doquier. Hasta en las funerarias. A más de uno, durante la madrugada, velando el cadáver, le han robado.

A los propios muertos les quitan lo que de valor se les ponga. La bata de casa que tenía puesta mi madre, el médico le dijo a la enfermera que se la quitara y me la entregara, porque como estaba relativamente nueva, corría el peligro de no llegar ni siquiera a la morgue, dentro del mismo hospital. Así que su cuerpo sin vida se fue como es recomendable que se vayan los fallecidos en la Cuba socialista: desnudos y envueltos en una sábana del almacén hospitalario, por lo regular vieja y empercudida, con un letrero o numeración que dé fe de su procedencia estatal.

Estoy hablando de sustracciones y robos menores. Éticos pero sin importancia. En definitiva, ¿qué valor tiene una prenda puesta sobre un cuerpo inerte que le acompañará en el viaje final?

El problema actual es el robo generalizado a los vivos y a todas las escalas. Sin fronteras ni escrúpulos. Llevarse algo, lo que sea, se ha convertido en una acción tan normal como orinar antes de dormir. El que trabaje, donde quiera que lo haga, se lleva lo que puede o lo que haya. Papel, comida, medicinas, materiales de oficina, libros. Cualquier cosa. Todo puede ser útil. Para usarlo o venderlo.

Salto a cont. Siguiente: Es más... »
1   Inicio
2   Es más...

Imprimir Imprimir Enviar Enviar

 

Además en esta sección

Por cien millones menos
MANUEL CUESTA MORúA, La Habana

Una medida no convincente
OSCAR ESPINOSA CHEPE, La Habana

Decir tinieblas ¿decir jamás?
RAúL RIVERO, La Habana

El triángulo de los héroes
RICARDO GONZáLEZ ALFONSO, La Habana

Puentes y coartadas
LUIS MANUEL GARCíA, Sevilla

Dos efectos y una misma causa
DIMAS CASTELLANOS, La Habana

La era de la información e Internet para todos
DC, La Habana

BUSCADOR
PORTADA
Lunes
En clave
La chistera
Martes
Meridiano
• encuentro
Miércoles
Stadium
Espejo
Jueves
En Miami
Viernes
En Cuba
La semana
Telegramas
La mirada
Desde...
En la prensa
A debate
Cartas
Chat
Enlaces
EDICIONES

ENCUENTRO EN LA RED - Año II. Edición 143
En clave | La chistera | Meridiano | Punto de encuentro | Stadium | Espejo | En Miami | En Cuba | La mirada | Desde... | En la prensa | Cartas | Chat | Enlaces

© 1996-2003 Asoc. Encuentro de la Cultura Cubana.