Martes, 05 junio 2001 Cubaencuentro punto com
-
En Cuba Encuentro en la red
-
Sin más curvas...
 
Soluciones contra engaños
DIMAS CASTELLANOS, La Habana Parte 1 / 2

Acabo de leer un interesante artículo bajo el sugestivo título de "El cazador de engaños", publicado en el diario Juventud Rebelde, con fecha 22 de mayo de 2001, referido a un problema, aparentemente sencillo, detrás del cual se oculta uno de los problemas imposibles de erradicar por el Estado y esencial para los quehaceres cotidianos del ciudadano de a pie.

El cazador de engaños es uno de los miembros de un numeroso ejército de inspectores populares, que a diario recorren los establecimientos estatales, inmersos en una interminable "batalla" contra una serpiente de infinitas cabezas. Su función es detectar los abusos sufridos por el consumidor por la alteración de la cantidad, el peso, los precios de los productos y otras violaciones como la venta de artículos ajenos a la unidad; un mal tan generalizado como admitido por la ciudadanía.

Según Eduardo –uno de los 25 inspectores de precios más destacados del país–, cuando se pone en evidencia el delito del expendedor estatal, algunos llegan a decirle: "hay que vivir, hay que luchar". Esa expresión del violador, de reconocimiento de la falta y justificación del por qué se comete, contiene un elemento importante para la reflexión. Resulta que la llamada "lucha" constituye una de las formas en que cientos de personas buscan, a riesgo de multas y separaciones laborales, lo "adicional" necesario para sobrevivir.

En otra parte del artículo, Eduardo reconoce que no se puede explicar "la torcedura de los que se molestan cuando se les va a reivindicar sus derechos y defienden a su propio victimario". Aquí, nuestro abnegado inspector aporta un segundo elemento de gran significación. Resulta que las "víctimas" se tornan defensores de los "victimarios".

Se trata de una batalla legal condenada al fracaso por la contradicción entre el derecho y la moral; dos formas diferentes de regulación de la conducta humana que, como resultan de las mismas condiciones materiales, tienen que actuar en correspondencia.

La moral es un conjunto de normas admitidas socialmente; son acatadas o transgredidas por la conducta real de los hombres, ante cada situación, en dependencia de sus motivos, intereses y condiciones concretas. La moral es cambiante porque refleja una realidad cambiante.

Salto a cont. Siguiente: La Cuba de hoy... »
1   Inicio
2   La Cuba de hoy...

Imprimir Imprimir Enviar Enviar

 

Además en esta sección

Adiós al matrimonio
IVáN GARCíA, La Habana

Incumplimiento azucarero
OSCAR ESPINOSA CHEPE, La Habana

Un icono del siglo XX
LUIS MANUEL GARCíA, Sevilla

El regreso de Juan Nápoles
RAúL RIVERO, La Habana

Iroko, la ceiba
NATALIA BOLíVAR, La Habana

Refundación ética
LEONARDO CALVO CáRDENAS, La Habana

Las otras fronteras
MANUEL CUESTA MORúA, La Habana

Hacia una nueva sociedad civil
DIMAS CASTELLANOS, La Habana

BUSCADOR
PORTADA
Lunes
En clave
La chistera
Martes
Meridiano
• encuentro
Miércoles
Stadium
Espejo
Jueves
En Miami
Viernes
En Cuba
La semana
Telegramas
La mirada
Desde...
En la prensa
A debate
Cartas
Chat
Enlaces
EDICIONES

ENCUENTRO EN LA RED - Año II. Edición 132
En clave | La chistera | Meridiano | Punto de encuentro | Stadium | Espejo | En Miami | En Cuba | La mirada | Desde... | En la prensa | Cartas | Chat | Enlaces

© 1996-2003 Asoc. Encuentro de la Cultura Cubana.