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Hoy en día, el artículo más usado por los cubanos de cualquier generación, la libreta de racionamiento –oficialmente denominada de abastecimiento– cumple 39 años. Ya es adulta. Si las cosas no cambian, todo parece indicar que se convertirá en una señora anciana. Y claro que no van a cambiar. Al menos por ahora. Hace poco, el 12 de marzo, la prensa oficial anunció en primera página: "Esta tarde, mesa redonda informativa sobre la situación en los Estados Unidos". "Y a mí qué me importa eso, me dice una vecina, ama de casa como yo, y quien (creo) no sabe que también me dedico a escribir. "Si esos programas por televisión los hicieran para hablar de lo que pasamos cada día las mujeres para ponerle comida caliente a nuestra familia en la mesa, la gente los vería. Pero, mira tú, tequetear de lo que pasa en la Yuma, como si uno fuera bobo o comemierda, porque aquí todo el mundo sabe que allá nadie, nunca, ha tenido que depender de una cuota". Esta vecina, 15 años atrás, cuando nació su única hija, en el hospital, me dijo: "Mi esperanza es que en 1993, cuando la niña cumpla los 7 años, haya leche suficiente y no le quiten el litro". En el 93, el día del séptimo cumpleaños, recordamos aquellas palabras suyas. En el 2001 mi vecina está en los preparativos de la fiesta de quince de su hija. ¿Y alguien duda que llegará la boda y vendrá el primer nieto y seguirán los niños cubanos quedándose sin la cuota estatal de leche al arribar a una edad donde aún es vital el consumo de calcio? Hoy, como cada noche a las ocho, oiré el servicio latinoamericano de la BBC. La BBC de Londres, el mejor noticiero que se puede escuchar en esta isla cerrada. Pero, claro, para los de la BBC no es noticia el hecho de que un pueblo lleve 39 años con racionamiento, sin tener ni haber tenido ninguna guerra en ese tiempo. Pero si mi vecina, en 1986, tenía la esperanza de que en el 93 su hija pudiera seguir recibiendo por la libreta el litro de leche que el buenagente del Estado vende a los menores de 7 años –o mejor aún, de que la libreta para esa fecha haya desaparecido del mapa– yo, les confieso, tengo una ilusión: que en el 2002, cuando nuestra queridísima libreta cumpla 40 años, la BBC lo comente. Porque, ¿cómo es posible que en el país de los libros Guinness hayan pasado por alto un récord como éste? ¿O será que allá, cerca de Gran Bretaña, existe una islita de ubres blancas que siguiendo el justo ejemplo de la Cuba revolucionaria y socialista mantiene la igualdad ciudadana repartiendo equitativamente, per cápita cada mes, seis libras de arroz; tres de azúcar y tres de prieta; 4 onzas de café y veinte de chícharos, entre otros productos básicos de la canasta familiar cubana? Por si los de las BBC y los libros Guinness obvian la efemérides el año próximo, pensemos nosotros en un homenaje. En CUBAENCUENTRO o en otro diario. Porque de veras, cuarenta años de racionamiento es una fecha para no olvidar. Jamás.
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