El pasado miércoles 27 de junio, el jazz afrocubano se quedó sin uno de sus principales exponentes. La historia se hizo leyenda en los cincuenta, cuando la orquesta de Machito estrena con Charlie Parker (sax alto), Flip Philip (sax tenor) y Buddy Rich (batería) como solistas invitados, una pieza que llamó la atención de melómanos y críticos: Afrocuban jazz suite, del joven trompetista Chico O'Farrill. La prensa especializada, después del estreno de ese tema que vendría a revolucionar el cubop, escribió: "Si Mario Bauzá inicia el jazz afrocubano, O'Farrill ha venido a darle forma y vestirlo de etiqueta". Nadie se atrevía a negar la firme posición del jazz afrocubano como una de las variantes más imaginativas del bebop, en claro desafío al cool de la Escuela Tristano de los 50.
Los días de gloria del bop le deben mucho al refinamiento orquestal del Chico O'Farrill (no olvidar la versión de Manteca –Pozo, Gillespie, Fuller– realizada por él en 1954 y que marca una ruptura estilística con asomos de ciertos matices free y hard bop): su colaboración con Bauzá, Gillespie, Kenton y Goodman fue determinante para la introducción de sonoridades jazzísticas en la música cubana y, asimismo, para el enriquecimiento del jazz norteamericano con tonalidades afrocubanas.
Hombre inquieto y trotamundos, el trompetista habanero se desempeñó como director y orquestador de charangas, jazz bands, grupos corales, cuartetos y solistas: trabajó para Bola de Nieve; el cuarteto Las D'Aida le debe algunos montajes vocales; con la orquesta Riverside estrenó su Cuban blues; Tjader solicitó sus servicios más de una vez; Gato Barbieri lo prefería como arreglista; David Bowie le pedía asesoría para sus proyectos; algunas canciones de Sinatra fueron armonizadas por él; llegó a colaborar con Ringo Starr; el director de la Orquesta Count Basie lo contrató como compositor y arreglista; Winton Marsalis le pide una composición y nace Trumpet Fantasy, estrenada por el trompetista norteamericano en el prestigioso Lincoln Center. En una de sus últimas grabaciones, Heart of legend (1999), fue capaz de convocar a figuras de la talla de Cachao López, Arturo Sandoval, Mario Rivera, Juan Pablo Torres, Gato Barbieri, Paquito D'Rivera, Chocolate Armenteros, Patato Valdés, Ilmar Gavilán, Freddy Cole, Joe González y Mauricio Smith, para consumar con la legendaria The Chico O'Farrill Afro-cuban Jazz Big Band –bajo la dirección musical de su hijo, el pianista Arturo O'Farrill–, uno de los trabajos imprescindibles del jazz latino de los últimos 50 años.