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¿Qué te ha aportado desempeñarte como músico de sesión? Bueno, las sesiones son interesantes porque te encuentras cosas muy bien hechas, aunque sean en el plano comercial. Cosas que van desde publicidad, hasta interpretaciones para discos de distintos compositores y cantantes, unas mejores otras peores. De las mejores, son mis interpretaciones para Ketama y para dos músicos flamencos muy interesantes: Jorge Pardo y Alfonso Dámaso. En las sesiones mantengo la esencia de mi estilo y las tomo como experimentación, como búsqueda de sonoridades que enriquecen mi forma de hacer y tocar la música. Por ejemplo, si te fijas, el flamenco ha sido tradicionalmente una música con patrones muy rígidos. Hasta hace poco estaba ajena a los instrumentos de vientos. Por eso, cuando Ketama se propone incorporar la trompeta, yo debo resolver cómo plasmar mi instrumento dentro de una base rítmica que no los tenía concebidos en su funcionamiento, de manera que se adecue al género y que éste conserve su identidad. Ese tipo de trabajo enriquece la estética del estilo, porque te abre nuevos sentidos de interpretación. ¿Hablando de estilo, de qué trompetistas te has sentido más cercano? He asimilado la obra de muchos trompetistas, entre los que más me han influido están Clark Derry, Freddie Howard y Miles Davis, sobre todo el trabajo que hace Miles con la sordina, dándole ese toque tan personal al sonido de la trompeta. Y de Freddie he escuchado mucho el sonido limpio e impactante, de gran fortaleza y muy melódico que planea sobre toda su obra, que es técnicamente desbordante. De los trompetistas cubanos tuve el honor de trabajar con Jorge Varona, que no era gran improvisador, pero tenía una proyección de lead en la orquesta muy sobresaliente por su cuidado y rigor a la hora de tocar. Y, por supuesto, me he nutrido de la obra de Arturo Sandoval, de estilo explosivo con subidas y timbres de mucha vitalidad… El resto es la improvisación; una vivencia momentánea, puede decirse que efímera, pero que viene de un sentimiento muy profundo. Por eso no se puede estar adornando mucho, es como buscar la palabra clara y precisa que da el punto de tu estado de ánimo.
Sevilla nombra Antonio Machín a una de sus calles La vida eterna de Celia Cruz |
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